Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

3. DEJANDO LO QUE TE LASTIMA

Mateo 11:28-30

En una ocasión un camión que transportaba canarios a una veterinaria, iba parando en cada semáforo, al llegar en cada uno, salía corriendo hacia la parte posterior del camión, agarraba un pedazo de madera y comenzaba a golpear a un lado del camión. Nadie podía entender lo que estaba haciendo, así que finalmente alguien le preguntó, “¿Qué está haciendo?” El dijo: “Este es un camión solo para dos toneladas y estoy transportando 4 toneladas de canarios y tengo que mantener dos toneladas de ellos en el aire todo el tiempo.”

Muchos de ustedes que están allí golpeándose a ustedes mismos, tratando de mantener todo en el aire para que no se vaya hacia abajo. Tenemos una tendencia a estancarnos en la vida. Nos estancamos en las relaciones. Nos estancamos con hábitos. Nos atascamos en duelo cuando perdemos a un ser querido. Nos estancamos en ira. Nos estancamos en nuestro trabajo, en una relación sexual. Y luego no podemos salir de allí y luego caemos en un círculo vicioso. Una vez que te estancas entonces comienzas a sentirte culpable por haberte detenido. Dices: Desearía poder salir de esto y no puedo cambiar; y luego viene la ira y dices: “debería ser capaz de cambiar”, y te molestas contigo mismo. Deberías ser capaz de salir de esto. Pero no lo haces. Y luego tu ira se vuelve un temor que nunca vas poder salir de ese problema. Luego tu temor eventualmente se vuelve depresión y comienzas a sentirte mal por ti mismo y a sentir lástima y a resignarte, “Me doy por vencido no puedo cambiar.” Y comienza el ciclo de nuevo y te estancas mucho más. ¿Cómo romper con ese estancamiento?

Eso es de lo que hemos estado hablando por las últimas semanas den esta campaña.

Paso 1 – Admitirlo, tengo un problema. El paso de la realidad.

Paso 2 – El paso de la Esperanza – No solamente soy incapaz sino que Dios tiene el poder y El está dispuesto a ayudarme. El conoce mis problemas y se interesa por mis problemas y por mí también. El conoce todo lo que sucede en mi vida. El ofrece ayudarme a cambiar. Y ese el paso de la Esperanza.

Pero no es suficiente saber que Dios te ayudará. Tienes que actuar. Tienes que tomar decisiones. Tienes que cruzar la línea.

PASO 3 - - CONCIENTEMENTE ELIJO ENTREGAR TODA MI VIDA Y VOLUNTAD AL CUIDADO Y CONTROL DE CRISTO.

Este paso está basado en lo que Jesús dijo en Mateo 11:28 “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y fatigados y les daré descanso. Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí porque mi yugo es fácil y mi carga es ligera.” Jesús dice, “Vengan a Mí.” Es la invitación de Dios. Haré tu vida más fácil. Haré tu carga más ligera. Tendrás alivio. Tendrás liberación. Tendrás descanso. Serás rejuvenecido. Dame el control y cuidado de tu vida y observa lo que hago. La vida será mucho más fácil. Menos estresante.

I. ¿Qué me detiene de hacer eso?

1. El Orgullo. Prov. 18:12 “La gente arrogante va camino a la ruina porque no admitirán cuando necesiten ayuda.” ¿Cuántos padres no se detendrán para pedir direcciones? Prov. 10:8 “El necio auto suficiente cae directamente sobre su rostro.” Quizás no estés listo para dar este paso. Quizás no estás listo para decir: “Le doy el control y cuidado de mi vida a Cristo. No estoy listo para hacer eso todavía.” Todo lo que necesitas es una gran dosis de dolor. Dios alegremente permitirá que lo obtengas para llamar tu atención.

2. La Culpa. Quizás me avergüenza pedirle a Dios que me ayude. Salmos 40:13 “Problemas muy grandes para resolver aumentan sobre mi cabeza. Mientras tanto, mis pecados también muchos, me han atrapado y tengo vergüenza de levantar mi rostro.” ¿Te has sentido así alguna vez? “Me da vergüenza levantar mi mirada. No quiero pedirle ayuda a Dios. Tú sabes cuantas veces le has pedido a Dios que te ayude y has hecho promesas y las ha roto. Dios si tan solamente me sacaras de esta... Me avergüenza pedirle ayuda a Dios. No sabes todas las cosas malas que he hecho. No podría ir ante Dios y pedirle ayuda.” Estás equivocado. No hay pecado que Dios no pueda perdonar. Y El desea ayudarte. No permitas que el orgullo o la culpa te detengan de dar este paso. El desea perdonar tu culpa.

3. El Temor. Tengo miedo de lo que tenga que dejar. Gritabas: “¡Alguien que me ayude!” Escucha la voz de Dios: “Este es el Señor, confía en Mí, suéltate y te sostendré.” Dios es el último recurso. ¿Conoces lo que es la libertad? La libertad es decidir quien controla tu vida. Cuando das tu vida al cuidado y control de Cristo. El te libera. El dijo: “Los que pecan son esclavos del pecado, pero si conoces la verdad, la verdad te hará libre.” Jesús dice, “Yo te hago libre.” “Vas a tener que servirle a alguien.” Aún si tengas que ser tu propio ego. La verdadera libertad es elegir quien será tu amo. Así que, ¿a qué le temes? ¿De qué te estás sosteniendo que piensas: “No puedo soltar esto como para entregar mi vida a Dios” Una relación, ambición, un hábito, un estilo de vida, una posesión.

“¿De qué le sirve al hombre si gana el mundo entero y pierde su alma en el proceso? ¿Hay algo que tenga más valor que su alma?” No. Cuando des este Tercer paso entrega todo. Porque Él toma lo que le haz entregado, Él lo cambia, Le das nuevo significado, un nuevo sentido, nueva validez, se lo das de regreso en una forma completamente nueva.

Si has tenido temor de abrir tu vida al cuidado y control de Cristo, no te preocupes acerca de las cosas específicas que tengas que entregar. No te preocupe por eso. Si te enfocas en las cosas específicas nunca tomarás la gran decisión la cual es el paso a la recuperación. Simplemente ven a Dios

4. La Preocupación. Esto te detiene de entregar tu vida al cuidado y control de Cristo. Confundimos la fase de tomar la decisión con la fase de resolución de problemas. Hace tiempo en 1963 cuando JF Kennedy anunció públicamente “vamos a poner a un hombre en la luna al final de la década.” Esa fue la decisión. ¿Tenía todos los problemas resueltos cuando tomó esa decisión? No. Si eres un buen gerente sabes que nunca debes confundir el tomar decisiones con resolver problemas. Si los confundes, nunca tomas la decisión. Debes tomar la decisión y luego resolver los problemas. Kennedy dijo, “Vamos a ir a la luna,” luego fue la NASA el resolver esos problemas.

La vida Cristiana es una decisión seguida de un proceso. Lo mismo con la recuperación. Es una decisión seguida de un proceso. De todo lo que estoy hablando hoy es de la decisión. Está bien, hagámoslo, apropiémonos.

Llegas a un punto donde dices: “Sí, necesito algo más allá de mí mismo.” Estás ablandando tu orgullo. “Necesito ayuda. Necesito a Dios en mi vida. Hay mucho estrés.” Cuando das este paso lo que está sucediendo es que Dios quiere para tu vida la conversión o ser nacido de nuevo. Solamente significa que Dios pone su presencia en mi vida. ¿Significa eso que todo en mi vida es perfecto? Absolutamente no. Significa que Dios está en tu vida, El te va a liberar poco a poco. Es un proceso. Así que no te preocupes por eso. Solamente confía en Dios. “Deposita toda tu ansiedad en Dios porque El tiene cuidado de ti.” El dice: “Tengo cuidado de ti. Te sostengo en mi mano.”

Cuando mis hijos y yo cruzamos una calle muy transitada los agarro fuertemente de sus manos. Y mientras cruzamos la calle ellos desean, como todo niño, salir corriendo y soltarse. Pero no importaba cuanto ellos desean salir corriendo, no los dejo soltarse de mis manos porque los amo. Hay momentos en tu vida que tomas decisiones, “Dios, yo no creo que quiera ser un creyente en este momento.” Es un poco difícil mantener mi ética y pueda que me resista y quiera soltarme de tu mano, pero una vez que te hayas tomado de Su mano, El también toma la tuya y no te soltará. 2 Timoteo 1:12 dice, “El es fiel para cuidar lo que le he confiado hasta aquel día.” Y en Filipenses 1:6. ”El que comenzó en usted la buena obra, será fiel en ayudarle a crecer en Su gracia hasta que Su obra este finalmente completada”

5. La Duda. “Quiero creer pero mi fe parece ser tan pequeña.” Necesitas conocer la historia de un hombre en la Biblia llamado Jairo. Jairo vino en una ocasión a Jesús “Señor se que puedes sanar a las personas. Mi hija necesita ser sanada.” Jesús le respondió “Si tienes fe entonces ella sanará.” Jairo fue verdaderamente honesto. El dijo, “Señor, tengo muchas dudas. Quiero creer. Ayúdame con mi incredulidad.” Jesús dijo, “Eso es suficiente.” Y sanó a la niña. Quizás necesitas decir como Jairo, “Dios quiero creer que me ayudarás con mi vida. Ayúdame con mi incredulidad.” Eso es suficiente. ¿No tengo que tener una gran fe? Mira lo que dice la Biblia Mateo 17:20 “Si tienes fe tan pequeña como una semilla de mostaza, nada será imposible para ti.” No es el tamaño de su fe lo que importa, es el tamaño de lo que pones en ella, el tamaño de tu Dios. Puedes tener una fe gigante, aplicándola en algo incorrecto y no obtener resultados. Fe no es el punto. El punto es que lo que pones en ella. Un poco de fe en un gran Dios logras grandes resultados. No permitas que ninguna de estas cosas te detengan de dar este paso.

II. ¿CÓMO DOY ESTE PASO?

1. Acepto al Hijo de Dios como mi Salvador. Necesito ser salvo. Necesito ayuda. Me doy cuenta que lo necesito en mi vida. “Cree en el Señor Jesús y serás salvo.” ¿Qué significa? Significa comprometerme tanto como entienda en este momento a lo que entienda que es Cristo en este momento. Eso es suficiente.

2. Acepto la Palabra de Dios como parámetro de mi vida. Desde ahora en adelante tengo un manual por medio del cual voy a vivir mi vida. Es la Biblia. Dios dice este es su modelo por medio del cual evalúan la vida a tu alrededor. 2 Timoteo 3:16 “Toda la Escritura es inspirado por Dios y útil para enseñar la fe, y corregir errores y para volver a iniciar la dirección en la vida de un hombre, entrenándolo en buena vida.”

3. Acepto la voluntad de Dios como mi meta en la vida. Dios, ¿Qué quieres que haga? La primera pregunta que siempre hago es “Señor, tu me despertaste esta mañana. Obviamente significa que tienes otro día para mí, un propósito para mi vida. ¿Qué quieres que haga con eso?” Como David dice “Me deleito en hacer tu voluntad.” Busco siempre la voluntad de Dios. “Dios, Estoy dispuesto a hacer todo, donde sea, cuando sea. Ni tan siquiera tengo que entenderlo pero estoy viviendo mi vida en Tus términos porque Tu me hiciste por una razón. Tienes un propósito y quiero cumplir ese propósito para el cual me hiciste.” Y la voluntad de Dios se vuelve la estrategia para mi vida, ya sea que la entienda o no.

4. Acepto el poder de Dios como mi fuerza. Filipenses 4:13 “Puedo hacer todo lo que Dios me pida con la ayuda de Cristo quien me da el poder y la fuera.” Ya no más tengo que confiar en mi propia energía. Las cosas funcionan mejor cuando están conectadas. Conéctate a Dios, no estás tan cansado todo el tiempo. Dios dice te daré Mi poder para hacer todo lo que quiero que seas.

Jesús dice En Apocalipsis 3:20 “Estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye Mi voz y abre la puerta entraré y tendré comunión con el.” Jesús dice “Estoy a la puerta de tu vida y estoy tocando y estoy diciendo que quiero entrar en tu vida” pero El es un caballero. El no derrumba la puerta. El Paso Tres significa abrir la puerta. La llave que abre esa puerta es la disposición. “La fuerza de voluntad es disposición para aceptar el poder de Dios.” No necesitas fuerza de voluntad; necesitas disposición para aceptar el poder de Dios en tu vida, vivir bajo Su control, Su sistema. El quiere controlarte a su manera, ser tu propio jefe, dictar tu propio destino aún si eso significa volar directo hacia una montaña o árbol.

Es muy importante para que permitas que alguien más sepa de tu decisión y tomar este compromiso.

Fuente: Pastor Alberto Arenas Mondragón.

Teléfono
5554 8161
Fax
5554 8161
Dirección postal
ALLENDE 139, ESQ. LONDRES, COL. DEL CARMEN, DELEGACION COYOACAN, C.P. 04100, MEXICO, D.F.
Correo electrónico
Información general: webmaster@inpgethsemani.org.mx