Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

4. RETIRANDO LO QUE OBSTRUYE

Estamos en la serie “Viviendo en Libertad” y hemos estado estudiando cómo tratas con tus heridas, malos hábitos, y los rechazos que están desordenando tu vida. Cada semana estudiando ocho pasos que nos ayudan a no estar estancados en problemas que nos afecten, en problemas que nos causarían dificultades, en recuerdos los cuales no podemos soltar.

La primera semana hablamos del Paso de la Realidad – Comprendo que no soy Dios, que soy incapaz de controlar mi tendencia a hacer lo malo y que mi vida es inmanejable. En realidad me doy cuenta que tengo problemas que parece no puedo controlar. La siguiente semana hablamos del Paso de la Esperanza – Aunque soy incapaz de controlar todos los problemas y todas las cosas en mi vida, Dios tiene el poder para controlarlos y eso quiere decir que sinceramente creo que Dios existe, que le intereso y que El tiene el poder para ayudarme en mi libertad. La última semana hablamos del Paso del Compromiso –No es suficiente saber que tengo problemas y no es suficiente saber que Dios puede resolverlos, pero debo conscientemente entregarlos a El. Debo hacer un compromiso de entregar mi vida y voluntad y decir: “Dios, aquí está mi vida, lo bueno, lo malo y lo feo.” Y Dios comienza a tomar esos problemas y comienza a trabajar en ellos. A eso le llamamos el Paso del Compromiso.

PASO CUATRO --- EL PASO DE LIMPIEZA PERSONAL

Tiene que ver con limpiar el pasado, soltar la culpa, obtener una clara conciencia, aprender a vivir libre de culpa y de la forma que Dios quiere que vivamos. Si das este paso te sentirás completamente mejor de hoy en adelante.

ABIERTAMENTE EXAMINO Y CONFIESO MIS FALTAS A DIOS, A MÍ MISMO, Y ALGUIÉN EN QUIEN CONFÍO.

¿Por qué esto es parte del proceso de Libertad? La culpa nos mantiene estancados y esclavizados en el pasado. La culpa nos aleja del crecimiento, de llegar a ser todo lo que Dios quiere que seamos. Si vas a aprender cómo disfrutar de la vida realmente, tienes que aprender cómo soltar la culpa. La verdad es que ninguno de nosotros es perfecto. Todos tenemos pecados, todos hemos cometido errores. Por lo que todos tenemos algo de qué arrepentirnos. Todos tenemos remordimientos. Todos tenemos cosas que desearíamos poder retroceder el tiempo y decir: “Desearía haber hecho eso de una forma diferente,” pero no lo hiciste. Así que te sientes mal por eso, te sientes culpable, y lo llevas contigo. Como resultado cargamos siempre con culpas. Algunas veces consciente, pero la mayoría de veces inconscientemente. Hay muchas formas que reaccionas en la vida y son causadas por culpas. Cosas de las cuales ni te das cuenta. Quizás neguemos la culpa. Reprimimos la culpa. Quizás culpemos a otras personas por eso. Quizás pongamos excusas por nuestra culpa. Quizás racionalizamos nuestra culpa. Pero todavía sentimos los efectos. Si realmente vas a ser libertad de las heridas, y rechazos en tu vida, tendrás que aprender cómo soltar la culpa – cómo vivir con una conciencia clara y libre.

¿Cómo me deshago de la culpa? Dando el Paso 4 en el Camino hacia la Libertad y la buena noticia es que este paso es la llave al descanso. Y si das los pasos del procedimiento podrás experimentar el Salmo 32:1-2 “Qué felicidad para aquellos cuya culpa ha sido perdonada. Qué descanso para los que han confesado sus pecados y Dios ha limpiado su camino.”

I. LO QUE LA CULPA HACE EN NOSOTROS:

1. La culpa destruye nuestra confianza.

No puedes ser una persona con alto grado de confianza si tienes culpa en tu vida. Esto te hace inseguro porque siempre estás preocupado. La culpa te roba confianza. Es como una nube flotando sobre tu cabeza y piensas: “No puedo seguir con mi vida porque tengo miedo que alguien vaya a descubrir esto tan tremendo, ese secreto, profundo y oscuro que conozco bien, y obviamente Dios conoce, pero nadie más lo conoce y lleva un peso muy grande.” Y roba tu confianza.

2. La Culpa daña completamente tus relaciones.

La culpa causa que respondas a las personas en formas incorrectas. La culpa me puede hacer impaciente con otras personas. La culpa puede causar que reaccione con mucha ira. ¿Has visto a alguien que reacciona en ira, como un boyler que explota? Con frecuencia eso es motivado por la culpa cuando te esconde tras ella. Algunas veces las personas ni siquiera conocen eso. La culpa puede causar que consientas y satisfagas a las personas. “Me siento como culpable en esta relación por lo que voy a comprarle muchas cosas.” Los padres por lo general se sienten culpables y la calman comprarles juguetes a sus hijos. La culpa puede causar que evites el compromiso en las relaciones. Te acercas tanto en esa relación y luego te alejas. ¿Por qué no permito que la gente se acerque a mí? Una de las razones es la culpa. Muchos de los problemas matrimoniales de hoy en día son causados por cosas que sucedieron anteriormente al matrimonio y de las cuales el cónyuge se siente culpable.

3. La culpa me mantiene estancado en el pasado.

La semana pasada hablamos acerca de esto, el vivir en el pasado se parece a la mujer de Lot que al escapar de Sodoma desobedeció al voltear y se quedó como estatua de sal. Lo que la culpa hace es que tiende a volver a poner en tu mente una y otra y otra vez..., las cosas que desearías poder cambiar pero que nunca vas a cambiar. La culpa no puede cambiar el pasado así como la preocupación no puede cambiar el futuro.

II. CÓMO DAR EL CUARTO PASO

1. Hacer un examen moral y personal.

Consigue un lápiz y un cuaderno de apuntes y te sientas y dices: “¿Qué está mal en mí? ¿De qué me he sentido culpable? ¿De qué me he arrepentido? ¿De qué me he sentido resentido? ¿Cuáles son las fallas en mi vida que sé que necesitan cambio?” Y le pides a Dios que te ayude. Le pide que traiga a tu mente: “¿Cuáles son las cosas de las cuales conscientemente me siento culpable y cuáles son las cosas de las cuales inconscientemente me siento culpable que no conozco pero que está arruinando mi vida?” Lamentaciones 3:40, “Examinemos nuestros caminos y probémoslos.” Dios dice que necesitamos examinar nuestras vidas y luego orar y pedirle a Dios en este momento que nos ayude. Salmo 139:23-24, “Examíname oh Dios, y conoce mi corazón. Prueba mis pensamientos, y muestra todo lo que encuentres en mí que te entristezca.” Señor, estoy sentado aquí, tengo mi lápiz y papel, Tu solamente tráelo a mi mente.

El paso 1 es hacer un inventario moral. Me siento y escribo lo que le está molestando, y cómo he dañado a otros. Cuáles son mis faltas, pecados y errores.

2. Aceptar la responsabilidad de mis faltas.

Proverbios 20:27 “El Señor nos dio una mente y una conciencia. No podemos escondernos de nosotros mismos.” El obstáculo más grande para la sanidad de mis culpas soy yo mismo. El mayor obstáculo para la sanidad de tus problemas eres tú. Comienza con ser radicalmente honesto y di: “Soy el problema.” Algunas veces pensamos: “Si tan solo cambio amigos, cambio de trabajo, o solamente cambio de ciudad, cambio de domicilio, entonces todo estará bien”. El único problema es que donde sea que vayas, allí está tu problema también. Por lo tanto acepta la responsabilidad de tus faltas. No racionalices. No digas: “Sucedió hace mucho tiempo, ó es solamente una etapa, ó todos lo hacen.” No lo minimices. No digas: “No es la gran cosa.” Si no es tan grande, ¿por qué todavía lo recuerdas después de 20 años? No culpes a otros: “Es culpa de mi madre.” Puede que sea casi toda la culpa de ellos, pero Dios te hace responsable por el 10% que es tu culpa. Dice 1 Juan 1:8 “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros.” La traducción Phillips dice: “Vivimos en un mundo de ilusión.” La Biblia Viviente dice: “Simplemente nos engañamos a nosotros mismos.” El punto es que si realmente quiero dejar de engañarme a mí mismo, tengo que dejar de engañarme a mí mismo. Y dejar de pretender que es la culpa de alguien más – cuando la verdad es que soy yo responsable de lo que sucede.

3. Solicitar perdón a Dios.

1 Juan 1:9 “Si libremente admitimos que hemos pecado encontramos que Dios es completamente confiable. El perdona nuestro pecado y nos limpia por completo de todo lo que es malo.” Si libremente lo admitimos, Dios nos perdonará. ¿Cuál es la forma correcta de pedirle perdón a Dios? ¿Cómo hago esto?

III. CÓMO OBTENER EL PERDÓN DE DIOS:

1. No supliques. No tienes que suplicar a Dios que te perdone. El quiere perdonarte de antemano. Dios quiere perdonarte más de lo que deseas pedirle perdón. El es un Dios perdonador. No tienes que suplicar.

2. No negocies. No digas: “Si tan solamente me perdonas, nunca haré esto otra vez.” Si esa es tu área de debilidad, probablemente estás fingiendo. No tienes que negociar con Dios para obtener Su perdón. No tienes que suplicar.

3. No sobornes. No digas: “Dios si me perdonas, te prometo hacer muchas cosas buenas. Iré a la iglesia, diezmaré, haré esto o aquello...” Solamente cree que El te perdonará. Cuando libremente admitimos que hemos pecado, descubrimos que Dios es completamente confiable. El perdona nuestro pecado y nos limpia completamente de toda maldad. “Admitir” es una palabra griega de donde obtenemos la palabra “confesar.” Significa hablar lo mismo. Admitir, o confesar, significa hablar lo mismo acerca del tema en lista del que Dios habla. Yo digo: “Dios, estás en lo cierto, esto está mal.” Eso es lo significa confesar. Simplemente significa decir, Dios, es cierto, esto está mal. Estar de acuerdo con Dios. Lo base para el perdón es que El es completamente confiable. Esa es la naturaleza de Dios. Cuando eres conducido a este paso, el paso del perdón, habrá cambios dramáticos en tu vida. No hay pecado tan malo, tan grande que él no pueda perdonar. Pide perdón a Dios. Isaías 1:18 “No importa cuan profunda sea la mancha de sus pecados, puedo quitarla y dejarla tan limpia como nieve fresca recién caída.” Dios dice: “No importa cual sea la mancha, yo puedo quitarla.”

4. Admitir mis faltas a otra persona. Dios dice que esto es absolutamente esencial para tu recuperación. Santiago 5:16 “Admitan sus faltas, unos a otros y oren unos por otros para que puedan ser sanados.” ¿Cómo somos sanados? Admitiendo nuestras faltas unos a otros. ¿Por qué tengo que involucrar a otra persona en esto? ¿Por qué no simplemente lo admito ante Dios? Porque la raíz de nuestro problema es relacional. Nos mentimos unos a otros. Nos engañamos unos a otros. Somos deshonestos unos a otros. Nos ponemos máscaras. Pretendemos tener todo bajo control. Pero no es así. Y negamos nuestros verdaderos sentimientos, y jugamos. Eso nos aísla unos de otros y eso impide la intimidad. Terminamos viviendo con vergüenza y nos hace inseguros. Si ellos verdaderamente supieran la verdad acerca de mí, me rechazarían.

5. Acepto el perdón de Dios y me perdono a mí mismo. Romanos 3:23-24 “Todos hemos pecado.” Todos han pecado. Todos estamos en el mismo barco. Solamente somos un grupo de pecadores. ¿A quién tratamos de engañar? Nadie es perfecto. Todos hemos hecho algo. Todos hemos cometido errores: mentimos, guardamos rencor, manipulamos, tenemos malos pensamientos, damos mordidas, propiciamos la corrupción, nos peleamos con el vecino, le gritamos a la esposa, levantamos falso testimonio, etc. Todos tenemos diferentes problemas, solamente áreas diferentes. 1 Juan 1:9 “Todos hemos pecado, pero Dios nos declara sin culpa si confiamos en Jesucristo quien libremente quita nuestro pecado.” ¿Qué sucede cuando doy este paso? ¿Cómo perdona Dios?

a. Dios perdona instantáneamente. No espera. El momento en que haces esto eres perdonado. El nunca hace que suframos por un momento.

b. El perdona libremente. El libremente quita nuestros pecados. No lo mereces, no te lo ganaste, no puedes trabajar por obtenerlo. Jesús lo hizo por ti.

c. El perdona completamente. El lo cancela. Romanos 8:1 “No hay condenación para los que viven en unidos a Cristo Jesús.” No perdona a medias, ni deja pendiente cosas, la obra de Cristo es completa, Dios no hace jerarquías de pecado, persona desde una mentira simple hasta un adulterio. Siempre rinde cuentas a Dios y él te perdonará completamente.

Fuente: Pastor Alberto Arenas Mondragón.

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