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5. ¿EXISTEN LOS MILAGROS?

Marcos 16:15-20

Bienvenidos al quinto sermón de la serie “El poder de la fe”, en todo este recorrido hemos aprendido mucho sobre la fe y todavía nos falta seguir la trayectoria para aprender a practicar la fe que Dios nos ha dado para vivirla no sólo para creer y adorar a Dios, sino para aplicarla en los momentos de aflicción.

La semana pasada tratamos sobre la provisión de sanidad, seguramente pudiste distinguir entre el manejo psicológico de los que venden la curación y la acción portentosa de Dios. La verdadera sanidad proviene de la salvación, una proviene de la otra, cuando Dios salva, sana nuestra vida; la sanidad en el poder de la fe es el cumplimiento de las promesas de la Palabra de Dios; cuando Dios cumple su promesa de sanidad en nosotros es para que nuestra fe sea reforzada de lo que ya habíamos creído. Tu seguridad en confiar en el poder de Dios antes de ver su provisión, es evidencia del poder de la fe, y cuando se cumple, se refuerza tu sistema de confianza en él.

El tema de hoy es similar al anterior, porque también es polémico entre los diferentes sistema doctrinales de las iglesias cristianas. Algunos creen en milagros sobrenaturales inexplicables y otros piensan que los milagros ya no son necesarios porque ahora tenemos la Biblia que nos enseña el poder de Dios.

La palabra milagro (lat. mi-raculum) lit. significa un acontecimiento maravilloso o un acontecimiento que causa asombro o admiración. Un milagro es un acontecimiento extraordinario, inexplicable en términos de fuerzas naturales comunes, un acontecimiento que lleva al testigo a postular una causa personal sobrehumana, o un acontecimiento que constituye evidencia (una señal) de implicaciones más amplias que el acontecimiento mismo.

En ocasiones confundimos los milagros con otras acciones divinas. Se debe hacer una distinción entre milagros y obras de la providencia de Dios que son constantes no solamente entre sus hijo, sino con el resto de la creación. Además se debe hacer una distinción entre milagros y esos tipos de respuestas a las oraciones que no constituyen señales ni evidencia expresa para los no creyentes.

También se debe hacer una distinción entre los milagros de Dios y las obras de magia. En la magia, el que obra el milagro posee una fórmula que causa el resultado. En los milagros de Dios, los resultados dependen enteramente de la voluntad divina. El que obra el milagro es simplemente un agente de Dios. También se debe hacer una distinción entre milagros y meras ocurrencias exóticas, que son evidencia de nada más que rarezas. Los milagros genuinos siempre son señales que enseñan una lección.

Por eso en Marcos 16:17, 18. Jesús dijo: « Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; podrán agarrar serpientes o beber algo venenoso, y nada les pasará. Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán".»

Juan registra que la promesa de continuar el ministerio de los milagros a través de los discípulos les fue dada la noche en que Jesús fue traicionado Juan 14:12 « Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago; y hará otras todavía más grandes, porque yo voy a donde está el Padre.». En ambos casos la continuidad de los milagros se basa en la condición de la fe.

Los milagros nunca van separado del poder de la fe, los milagros de Dios, son para vivirlos y aceptarlo con fe. Veamos tres aspectos del poder de la fe en los milagros que te pueden serte útiles.

  1. Los milagros es la manera en cómo Dios se revela.

En la antigüedad no había una Biblia completa como la nuestra, por lo tanto, Dios hablaba a su pueblo de muchas maneras, como lo dice Hebreos 1:1 Hace mucho, mucho tiempo, los profetas dieron el mensaje de Dios a nuestros antepasados. Lo hicieron muchas veces y de muchas maneras. Todas esas maneras y formas, es lo que hace referencia a la revelación. La revelación significa la manera en cómo Dios se da a conocer para sus propósitos eternos. Dios siempre ha hablado a su pueblo. La creación es una fuente de revelación de Dios para comunicar su voluntad, la voz de los profetas del A.T. también fueron fuente de revelación de Dios.

Los milagros también funcionan como fuentes de revelación de Dios. En todas partes las Escrituras puedes observar que los eventos históricos más importantes del pueblo de Israel están vinculados con los milagros, por ejemplo cuando salieron de Egipto, Dios abrió el mar en dos para que pasaran sin ahogarse.

Los relatos bíblicos están repletos de relatos de milagros físicos, señales, prodigios y milagros de todo tipo. Hubo épocas en que raramente se oía la Palabra del Señor, 1 Samuel 3:1: « En esos tiempos, el Señor rara vez daba mensaje y tampoco eran frecuentes las visiones que él daba.» Pero Dios siempre se revelaba de alguna forma, y era por medio de los milagros. Ahora tenemos la Biblia como una fuente segura de revelación, en ella encontramos la verdad del propósito de Dios, es la fuente más segura. Sin embargo, él se sigue revelando ante nosotros, la Creación siguen contando la gloria de Dios, y él sigue haciendo milagros en nuestras vidas.

Dice la Biblia Santiago 1:17« Todo lo bueno que hemos recibido, todo don perfecto, viene de Dios, del Padre creador de los astros del cielo, en quien nunca hay cambio ni sombra.» Parece estar sumamente interesado en mostrar su poder a favor de los que creen. Sólo en el poder de la fe, se pueden ver milagros, porque Dios sigue trabajando a favor de sus hijos, a favor de los que confían en él. Dios hace posible lo imposible, creíble lo increíble.

  1. Los milagros manifiestan la gloria de Dios.

Si los milagros son parte de la revelación de Dios, también manifiestan la gloria de Dios. En el poder de la fe los milagros son posibles, son viables, los milagros como la sanidad provienen de Dios, él es la fuente de los milagros y es para su gloria. Todo lo que Dios hace por nosotros es para su gloria, cuando Dios hace milagros es para su gloria, no es para satisfacer el reclamo de los demás, ni para cumplir caprichos de nadie. Un ejemplo de ellos es cuando Jesús convierte el agua en vino en las bodas de Canaán, aunque era el deseo de su madre y la necesidad de la gente, en realidad, ese milagro tuvo otra intención, Juan 2:11 « Este fue el primero de los milagros que Jesús hizo. Sucedió en Caná de Galilea. Así mostró su grandeza y sus seguidores creyeron en él.» Cada milagro es una manifestación de la gloria de Dios. Juan usa esta expresión para describir este milagro del agua que se convierte en vino, pues tal vez algunos no lo vean en la misma categoría que la resurrección, la sanidad de un hombre ciego o la expulsión de un demonio. Ayudar de manera tan bondadosa en el éxito de la recepción de una boda se podría considerar por algunos una «pérdida» del poder de Dios; tal vez por eso Juan describe el milagro de la manera en que lo hizo. Pero a pesar de lo que se diga acerca del tipo de milagro, sin importar la clase de «señal», este surge para manifestar la gloria del Señor; es decir, la excelencia de su amor, gracia, fuerza y poder.

Cada milagro es también para su gloria, para que toda la alabanza y honra le sea dada a Él, y sólo a El. Al desarrollar tu fe, accedes a la gracia de Dios hacia los milagros. Sin embargo, cuando ocurre algo milagroso en tu vida, incluso cuando te veas beneficiado, es siempre para la gloria de Dios. Observa este texto Isaías 42:8 Yo soy el Señor, ese es mi nombre, y no permitiré que den mi gloria a ningún otro ni que honren a los ídolos en vez de a mí.

¿Qué es lo que el Señor no comparte? Específicamente, ¿A quién no permitirá el Señor que se ofrezca su alabanza? La naturaleza del ser humano inevitablemente alaba al agente humano por medio del cual fluyen los milagros de Dios. El problema de algunos es que llega a adorar a aquel que Dios usó para producir el milagro, y a veces hasta el propio milagro o a los artefactos asociados con él. De esta forma, en el poder de la fe, el reconocimiento, manifestación, y de todo lo que te suceda se resume en esta frase: “Sólo a Dios la gloria”.

  1. Los milagros responden a los propósitos de Dios.

El propósito de los milagros es revelación y edificación. Cristo rechazó a aquellos que solamente querían ver acontecimientos espectaculares o buscar comida gratis. Sus milagros eran evidencia de la autenticidad de su mensaje. Él prefería que la gente aceptara su mensaje por su valor intrínseco, pero creer en él por razón de sus milagros no estaba mal. Las fuentes principales para el conocimiento de Dios por su pueblo son los milagros de gracia, el testimonio del Espíritu, la oración contestada y, supremamente, la Palabra escrita.

Los milagros son un elemento absolutamente indispensable del cristianismo. Si Jesucristo no es Dios manifestado en la carne, nuestra fe es un mito vacío. Si él no se levantó de entre los muertos en forma corporal, el sepulcro habiendo estado vacío y su apariencia siendo reconocible, entonces todavía estamos en nuestros pecados y somos los más miserables de todos los hombres. Si el milagro de gracia no se puede verificar por la transformación de la vida del que pone su fe en Jesús como Señor y Salvador, entonces nuestro evangelio cristiano no es nada más que un fraude.

Aunque los milagros pueden aliviar la necesidad y el sufrimiento humanos (en verdad, ocurren a menudo), estos en realidad no se llevan a cabo simplemente para afectar la condición humana sino que están ligados al plan eterno de Dios.

Al volver al texto inicial de Marcos 16:17–18. Ahora, ve la relación directa con el versículo 15. Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El texto da la promesa de lo milagroso, pero también revela su propósito: La expansión del evangelio de salvación. Las señales y prodigios se dan para confirmar la predicación de la Palabra de Dios (v.  20).

Los milagros no existen para ayudarnos a conseguir lo que queremos, sino para que por medio de ellos Dios cumpla su propósito. Esta palabra de corrección no quiere decir que Dios se preocupa sólo por su programa y que no le importa su gente. No hay nada más alejado de la verdad, pues las personas son el programa de Dios. Pero debemos mantener nuestra vista en El.

El Señor no sólo es la fuente de amor y de poder, sino también el único que tiene toda la sabiduría y el entendimiento. Debemos confiar en El y buscarlo, siendo su propósito nuestra preocupación máxima. Esto lo afirma el apóstol en esta zona,  1 Pedro 5:7  Así que pongan sus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ustedes. ¿Bajo qué fundamento se nos ofrece entregarle nuestras preocupaciones a Dios?

Un ejemplo del balance entre el propósito de Dios y su poder para los milagros, está en Éxodo 3:9. Aquí Dios llamó a Moisés desde la zarza ardiente. En este encuentro, Moisés oye que Dios dice: «El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen». Por otro lado, la compasión de Dios está deseosa de liberar a Israel; y también, está listo para llevar a cabo su juicio en contra de la arrogancia egipcia. Al ver esto, debemos pensar que Dios está más interesado en tu propósito eterno que en tu condición. Los milagros muestran la gracia de Dios que alcanza a la necesidad humana, y revelan la gloria de Dios al cumplir con su propósito.

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