Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

5. Qué es la Fe?

La Victoria que Vence al Mundo

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Texto:1 Jn. 5:4

Introducción.

Muchas veces me he preguntado por qué algunos creen, y otros no creen; por qué hay quienes encontramos en derredor nuestro tantos motivos para afianzar nuestra certeza de la existencia de Dios, en tanto algunos no parecen verlos.

En contraste a los que se oponen a que en las escuelas se enseñe sobre una inteligencia creadora, hay científicos activos en importantes instituciones que confirman Su existencia. Hace mucho tiempo leí en un libro: “Ninguna ciencia, acerca a Dios. Poca ciencia, aleja a Dios. Mucha ciencia, acerca a Dios.”

Es que el requisito indispensable para concebir a Dios es la FE (Hb. 11:6). Ese es el vestuario que tiene que llevar aquel que sea invitado a reunirse un día con Él (Mt. 22:1-14). La fe es a la vez una decisión que se fortalece al comprobar su resultado, así como un sentimiento inexplicable de certeza y seguridad.

Sea como fuere, los privilegiados no son los que no creen, sino los que creen. A fin de cuenta, los que tenemos la “óptica” de percibir y proyectar esta realidad no visible, somos los que concebimos más del mundo que nos rodea, no “aquella gente que mira la tierra, no ve más que tierra”.

En la Biblia (especialmente en el N.T.) nos encontramos con dos significados para el término FE. Por una parte, es utilizada para referirse al conjunto de las doctrinas evangélicas, de manera que la FE (en este caso: doctrina evangélica) “se guarda” (II Tim. 4:7); “contendemos” (Jud. 3) “unánimemente” (Fil. 1:27) por esa Fe, en tanto en los postreros tiempos, algunos “apostatarán” de ella (I Tim. 4:1).

Por otra parte, el vocablo es utilizado para referirse a la capacidad que tiene el ser humano de creer en algo o en alguien, aún cuando esto esté fuera del mundo sensorial que lo rodea. En este sentido, la FE combina lo que sabemos, lo que sentimos y lo que decidimos.

Es en esta segunda definición que vamos a tratar de explicar con mayor amplitud la FE.

I. ¿Qué es la FE?

Lo que NO es:

Fe Natural -humana-

  • Relaciones Familiares. Empezamos a sentir seguridad en los brazos de aquellos que nos alimentan, nos abrigan, nos protegen, etc. Este sentimiento, aunque comienza con un pequeño grupo (padres, hermanos, etc.), va a extenderse de acuerdo con lo positivo que estas hayan sido, a amigos, vecinos, maestros, etc.

· Conceptos Culturales. Narrativa Popular. Es en esta etapa que vamos a incluir lo que es la narrativa popular en cuanto a tradiciones de familia, leyendas de pueblos, tradiciones e historias comunitarias de lo desconocido, etc.

· Información. Conocimiento Universal. Historia. En base a la credibilidad que se da a aquellos que nos instruyen en las escuelas, “creemos” toda una información generalizada. Igual que las matemáticas, el álgebra y la geometría, aceptamos casi incondicionalmente las enseñanzas sobre historia universal, geografía, física, química, etc. y junto a esto una fuerte dosis de materialismo dialéctico.

  • Seguridad Personal. No podemos dejar de nombrar ese sentimiento de confianza que tienen algunas personas a diferencia de otras y que se conoce como “fe en sí mismo”. Esta estará directamente relacionado con el nivel de autoestima que tenga cada uno; es decir, cuánto cree uno en uno mismo.

Fe Transitoria -religiosa-

Esta “fe” la incluimos bajo el término de la que “NO es”. Esta es una clase de fe temporal, transitoria, la cual proyectan muchas personas al acercarse a Dios, o a cualquier otra cosa sobrenatural que ellos crean que pueden ayudarle cuando tienen un problema. Una vez resuelta la situación, ignoran todo sentimiento religioso. Esta fe es de amplio conocimiento y práctica popular.

Posiblemente esta Fe pudiera catalogarse bajo el título de “virtud teologal”, como explica el diccionario. Podríamos decir que ésta es un “don natural” que Dios da a cada ser humano (Rm. 1:19,20) más que como medio para llegar a Él, como sentimiento de vaciedad que nos insta a buscarlo. Es que siendo hechos a Su imagen y semejanza (Gn. 1:26,27) tenemos la necesidad de activar nuestra vida espiritual. Pero sin lugar a dudas, esta “Fe Religiosa” no es suficiente para proveernos una correcta relación con Dios.

Resumen: En realidad, ninguno de los aspectos de la “Fe Natural”, ni la “Fe Religiosa” nos sirven para acercarnos a Dios debidamente. Nunca podríamos entender bajo algún análisis o conclusión meramente humano, el Plan de Salvación que Dios tiene para el ser humano (I Cor. 1:18-21). Solamente a través de la obra del Espíritu Santo podemos llegar, mucho más que comprender, a aceptar (Jn. 16:7-11) lo Dios ya hizo por nosotros.

Lo que SÍ es:

Fe Otorgada -divina- (Heb. 12:2).

La Fe de que habla la Biblia es la que denominaría “Fe Divina”. Es una fe otorgada al ser humano por parte de Dios. En tanto que la Fe Religiosa describe el intento del hombre de alcanzar las bondades de Dios, la Fe Divina describe la decisión de Dios de alcanzarle al hombre al Dios de todas las bondades.

Esta Fe fue diseñada por su autor, Jesucristo (Heb. 12:2), y sembrada en cada creyente a través de la obra del Espíritu Santo (Gal. 5:22). Por eso es que no podemos “aumentar” la fe, como pidieron los discípulos (Lc. 17:5), sino usarla o ponerla en práctica, ya que se nos ha sido entregada; ya la tenemos.

Ésta es la verdadera FE, pues sólo a través de ella podemos estar (Ef. 2:8) y mantenernos (Heb. 11:6) en una correcta relación con Dios.

  • Dos objetivos de esta Fe. “En el evangelio la justicia de Dios se revela …” (Rm. 1:17):
    • Por Fe: Alcanzar a Dios (Ef. 2:8). Comenzamos nuestro caminar con Dios a través de esa fe que Él mismo nos da.
    • Para Fe: Proyectarnos en Dios (Heb. 11:6; Col. 2:6); (II Cor. 5:7; Rm. 4:17b; Heb. 11:3). Nos mantenemos saludablemente y disfrutamos de todas Sus promesas a lo largo de toda nuestra existencia también por esa misma fe que ya nos fue otorgada por Dios.
  • Definición Bíblica (Heb. 11:1). Ésta es la definición de Fe que encontramos en la Biblia. “Es, pues, la fe la certeza (πόστασις, -jupóstasis-: Confianza, seguridad, convicción, base de certeza, sustancia, naturaleza) de lo que se espera, la convicción (λεγχος, -elencos-: Certeza, verificación, prueba, convencimiento) de lo que no se ve.”
  • Observación: Diferencia entre Fe y Esperanza. La esperanza es una ilusión; algo que va a suceder. La Fe da “sustancia” actual (presente) a esa ilusión. Tres “momentos” de la Esperanza:

Antes de establecer Fe, la Esperanza concibe la visión de lo que puede suceder.

Durante la proyección de Fe provee la visión de lo que va a suceder.

Después del acto de Fe (la visión) nos hace mantener una expectación favorable y positiva.

La Esperanza, la Paciencia y el Amor (lo cual incluye el perdón total) son los tres Poderes de Cooperación de la Fe. A diferencia de la Fe que tiene una proyección siempre actual y contextualizada, la esperanza también tiene un alcance escatológico, es decir, aquellos acontecimientos que la Biblia nos revela y que aún no han sucedido pero sabemos que van a suceder. Ej. La Segunda Venida, El Arrebatamiento, Cielo Nuevo y Tierra Nueva, etc.

II. La Obra del Esp. Santo

- El autor de la Fe: JESUCRISTO. “Autor” es aquel que es causa y origen de algo. Quien produce una obra. Alguien que diseña o crea algo. Jesús es quien conformó todos los términos de la fe que nos otorgó.

- El “facilitador” de la Fe: El ESPÍRITU SANTO. El E.S. es quien nos “alcanza” esa Fe concebida por Jesús; es quien la “entrega”, nos la “imparte”. Podemos disfrutar esa Fe por obra del E.S.

III. Dos Proyecciones Complementarias.

- Fe como FRUTO. Para Beneficio Personal. Es “sembrado” como «gracia» de Dios en cada creyente (Gal. 5:22), sin distinción alguna. Se recibe para (II Cor. 12:9):

  • Edificación personal,
  • Ver milagros en nuestra vida.

- Fe como DON. Para Beneficio Comunitario. Es entregado como un don distintivo sólo a algunos (I Cor. 12:4-9) . Se recibe para:

  • Compartir su resultado con toda la comunidad y así contribuir a su desarrollo. Incluye:

Comentario:

La Fe es un desafío a nuestra realidad interior y exterior. Nos empuja desde el cómodo postulado de nuestros sentidos y nos lanza a planear en el espacio de Sus Promesas; No es “razonable” (II Cor. 5:7). Nos reta a que haya total acuerdo entre el corazón y la lengua: el corazón para no fallarle a la palabra que se pronuncia y la lengua para arriesgarse a confesar y establecer lo que el corazón anhela (Mc. 11:23), sin que esto implique decir mentiras, sino declarar la verdad que va a ser-es. Más que realista, hay que ser escritural.

La Fe nos crea una evidente contradicción entre la realidad del mundo material, la cual ES en el mundo físico y la realidad del mundo espiritual, la cual ES en el Reino de Dios, sustituyendo o desplazando la última por la primera (Rm. 4:17). El que no vea, pero crea, verá. Pero el que no crea, no verá. Finalmente, esa Fe nos entrega HOY-AHORA, promesas que Dios destinó y obras que consumó para nosotros hace miles de años (II Cor. 1:20). Fe es la “materia prima” que necesita Dios para manifestarse en nuestra vida.

La única manera de hacer crecer la fe, o hacerla más robusta (por decirlo de alguna manera) es:

1ro. TENIENDO CERTEZA DE IDENTIDAD. Teniendo plena conciencia de nuestra identidad en Cristo. No atender los intentos de Satanás de degradarnos dado nuestra condición humana (Rm. 8:17).

2do. ESCUCHANDO la Palabra. Hacer crecer nuestro conocimiento de Dios y de Su gracia (II Pd. 3:18). Estar plenamente convencido de que todos Sus planes para con nosotros son buenos (Jer. 11; Stg. 1:17).

3ro. CREYENDO y CONFESANDO. Reconocer todo el potencial que se desarrolla cuando se interrelacionan la Fe que Jesús nos ha regalado, la confesión de nuestros labios (II Cor. 4:13) y lo que cree nuestro corazón (Rm. 10:8). La interactividad de este triángulo es irresistible para cualquier “realidad” en el mundo natural o espiritual.

4to. PONERLA EN PRÁCTICA. Obrar en Fe. Me refiero a lo que se ha definido como “Acción Correspondiente”, en contraposición en alguna medida a la “fe muerta” que nos habla Santiago 2:17.

Cuando nos percatamos de las grandes posibilidades que tenemos de vivir en la Fe que Jesús creó para nuestro provecho, no tenemos más que tomarle la Palabra a Dios y “sembrarla” en nuestro terreno. Dicho terreno tiene que estar limpio de toda maleza de duda antes y durante el crecimiento.

Sabemos que en ocasiones podría demorar la “cosecha” de esa semilla. En esos momentos tenemos la tendencia de asumir una de dos posturas:

√ “aceptar” que “la realidad es otra”,

√ “resignarse” a que “no es Su voluntad”,

√ o memorias (o historias) de fracasos propios o ajenos.

  • Fortalecernos en la fe (Rm. 4:20). Para esto tenemos que:

√ practicar la Acción de Gracias,

√ y eliminar los dos grandes obstáculos de la Fe, que son:

o Ignorancia (desconocimiento) de la Palabra (Is. 5:13; Os. 4:6).

o Mente no renovada (II Cor. 10:4,5; Rm. 12:2). - Pensamientos o actos pecaminosos, falta de amor y/o perdón, orgullo, envidia, duda, temor, etc. -

No obstante, la mayor lección de Fe es la que uno afianza en su alma y espíritu al salir exitoso de cada prueba que provee Dios para nuestro crecimiento.

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