Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

2. UNA IGLESIA QUE ADORA CON LIBERTAD

¿Cuántos de ustedes son padres? A ver sus manos. ¿Cuántos de ustedes disfrutan observando a sus hijos? ¡Casi todo el tiempo! Y creo que lo mismo es cierto en el caso de Dios, la mayor parte del tiempo disfruta observándote como eres. Te creó para que fueras del agrado de Dios. Cuando naciste, cuando saliste del vientre de tu madre, Dios estaba en esa habitación, Dios sonrió cuando naciste porque te creó para su deleite. Te hizo para su propósito.

El primer propósito de tu vida: Dios quiere que tú le ames. Así como él te ha creado y te ha amado, quiere que correspondas su amor. Cierto día, Jesús caminaba por la calle y se le acercó un individuo y le preguntó: «Señor, ¿cuál es el mandamiento más importante de toda la Biblia?». Y Jesús le dijo: «Ama al Señor tu Dios... Éste es el primero y el más importante de los mandamientos».

Podemos dejar de hacer cualquier cosa en la vida, pero nunca algo de vital importancia: Amar a Dios. Ahora bien, hay una palabra para esto. Se trata de una palabra tan mal entendida que muchas personas prefieren no usarla. Es la palabra «ADORACIÓN». La adoración es conocer a Dios y amarlo. El problema es que hoy no se entiende bien lo que es la adoración. Cuando digo la palabra «adoración», ¿en qué piensan? Muchos quizá piensen en la oración. Quizá tú pienses en el canto. Puedes creer que se trata de un rito o comunión o ir a la iglesia, o algo que se hace en la iglesia. Pero la adoración es mucho más —muchísimo más— que eso.

Mi primer propósito en la vida es adorar a Dios. Ese es tu objetivo primario. Debería ser tu prioridad. Es el propósito número uno en la vida. Hoy vamos a considerar lo que implica la verdadera adoración. Hay muchas maneras de adorar a Dios. Veremos lo que realmente significa adorar. En realidad, el mejor versículo para definir la adoración, tu primer propósito, es este, en Romanos 12:1 «Por eso, hermanos míos, ya que Dios es tan bueno con ustedes, les ruego que dediquen toda su vida a servirle y a hacer todo lo que a él le agrada. Así es como se debe adorarlo.»

¿Qué es la adoración?

“La adoración es la respuesta del creyente con todo lo que es —mente, emociones, voluntad y cuerpo— a todo lo que Dios es, dice y hace. Esta respuesta tiene su lado espiritual, y su lado práctico en la obediencia objetiva a las verdades reveladas de Dios. Es tu respuesta de amor que es balanceada por el temor del Señor, y es una respuesta que va profundizándose a medida que llegas a conocer mejor a Dios.”

La adoración auténtica es la respuesta del creyente a la autorrevelación de

Dios. Cuando Isaías vio al Señor sentado sobre un trono, alto y sublime, y el borde de sus vestiduras llenaba el templo, respondió con adoración auténtica. Su respuesta a la presencia de Dios era alabanza reverente mezclada con la confesión y el arrepentimiento. Escuchó la voz del serafín: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los Ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! En respuesta, Isaías exclamó: “¡Ay de mí, pues soy muerto! Porque siendo un hombre de labios impuros y habitando en medio de un pueblo de labios impuros, mis ojos han visto al Rey, a Jehovah de los Ejércitos” (Isaías 6:5). Su encuentro con el Dios viviente le inspiró a comprometerse a ser el mensajero de Dios: “Entonces escuché la voz del Señor, que decía: —¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros? Y yo respondí: —Heme aquí, envíame a mí” (6:8).

La adoración tiene su origen en Dios y demanda la respuesta de su pueblo. La experiencia de Isaías con el Dios Santo le llevó a responder en confesión, arrepentimiento, alabanza y servicio sacrificial. La meta de la adoración verdadera es brindarle a Dios la gloria y el honor, y siempre resulta en la edificación del adorador, guiándole a servir al Dios viviente quien es el objeto de la adoración. Por eso, la adoración incluye a la vez el dar y recibir, el compromiso y la bendición. La adoración verdadera es equilibrada, incluye la mente, las emociones y la voluntad del adorador.

La adoración tiene que ver con el crecimiento de la iglesia, así como la edificación de los miembros. Sin embargo, es un error pensar que podemos utilizar la adoración para hacer que nuestra iglesia crezca. No podemos utilizar la adoración.

¡Simplemente adoramos! El foco de la adoración es singular: adorar a Dios.

Miremos otra vez a nuestra iglesia modelo. Hechos 13:2-3 provee una revelación profunda de la investidura continua de la iglesia de Antioquía. “Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: "Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para un trabajo especial". Todos siguieron orando y ayunando; después oraron por Bernabé y Saulo, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron.

Esta iglesia estaba adorando a Dios. Si hemos de ver crecimiento auténtico y perdurable, tenemos que restaurar la adoración a su lugar debido en la iglesia. La adoración, por su naturaleza, nos hace enfocar nuestra atención en Dios, quien es el único digno de alabanza y adoración. Esta atención enfocada mantiene a la iglesia conectada con la fuente del poder para la vida cristiana victoriosa y para el crecimiento de la iglesia. La oración y la alabanza son esenciales para lograr el crecimiento de la iglesia porque sólo Dios puede edificarla.

¿En qué maneras, por consiguiente, puede la adoración impactar el crecimiento de la iglesia? Veamos las siguientes maneras:

  1. La adoración auténtica provee la cobertura divina sobre la Iglesia.

Dios prometió habitar entre las alabanzas de su pueblo, así lo dice el Salmo 22:3 Pero tú eres santo, tú eres rey, ¡tú eres la alabanza de Israel! Cuando Moisés fue llamado para guiar a Israel fuera de la esclavitud, se sintió sin preparación e incompetente para lograr tal tarea. El encuentro con el gran “YO SOY” le aseguró que los recursos para la victoria no eran propios; más bien eran abundantemente disponibles de Dios mismo (Éxodo 3-4).

Uno de los cambios que realizamos en la Iglesia que tuvo que ver con el crecimiento, fue cuando la adoración fue un elemento clave para asegurarnos de la suficiencia de Dios para suplir nuestras necesidades. En una ocasión planificamos dos servicios de adoración, pero Dios tenía su tiempo; Dios proveyó un catalizador para una renovación en nuestro ministerio y crecimiento.

El reto y desafío que tenemos por delante es que las personas que asistan a nuestra comunidad encuentren un ambiente de cobertura divina, que nuestro espacio de adoración sea como un pedacito de cielo, que los que nos visiten sus vidas se vean beneficiadas de la investidura de Dios.

  1. La adoración auténtica es un medio de Dios para manifestar su plan.

Los ejemplos bíblicos abundan, pero vamos a enfocar en Hechos 13:1-3 se nos dice que la iglesia en Antioquía oró y ayunó y ministró al Señor. Mientras estaban adorando, el Espíritu Santo les dijo que separaran a Pablo y a Bernabé para la tarea de la evangelización mundial. La adoración es esencial para el crecimiento de la iglesia. Esta también es la estrategia de Dios para que la iglesia pueda alcanzar al mundo. Con frecuencia invertimos este plan divino. Desarrollamos nuestros propios planes, y después clamamos a Dios pidiendo bendición para que no fracasen. Si primero descubrimos su plan, entonces podemos estar seguros de que conlleva su bendición.

Una de las cosas que se debe generar por la adoración es tener pasión por los perdidos, como fruto de un encuentro con Dios.

La disposición de la iglesia en Antioquía para mandar a Pablo y Bernabé resultó de la adoración. No debemos pasar por alto la relación entre la adoración y la Gran Comisión. Observa lo que dice Mateo 28:17,19 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: …Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones. La adoración precedió a la declaración de la Gran Comisión.

Así que la auténtica adoración es la que va a empujar que busquemos a los que viven sin Dios. Si en la iglesia no llegan nuevos en la fe, es un problema de adoración. Si la adoración es monótona y apagada, ¿podemos mantener un celo por las actividades evangelística?

  1. La adoración auténtica es la clave para el servicio.

La experiencia de adoración de Isaías se cita con frecuencia como un máximo ejemplo de adoración (Isaías 6). Escuchó a los serafines proclamando el uno al otro: “¡Santo, santo, santo es Jehovah de los ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria!” (v. 3). Pero eso no es todo lo que escuchó Isaías. “Entonces escuché la voz del Señor, que decía; —¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?” La respuesta de Isaías brotó de su experiencia en la adoración: “Héme aquí, envíame a mí” (v. 8). ¿Con cuánta frecuencia el crecimiento de su iglesia ha sido impedido por la falta de personas rendidas en un compromiso de servicio? Tal vez debiéramos pasar más tiempo en oración y adoración gozosa y menos tiempo en rogar por más personal para ayudar en los departamentos de niños. Después de todo, es el Señor de la mies quien envía a los obreros como lo dice Mateo 9:38 Por eso, pídanle a Dios que envíe más discípulos para compartir las buenas noticias con toda esa gente".

  1. La auténtica adoración es instrumento de transformación de vidas.

Podemos pensar en los aspectos obvios de la enseñanza, la exhortación, y el consuelo, que son partes de la adoración. También podríamos señalar el uso de los dones espirituales de los miembros en el culto de adoración. Principalmente, debemos señalar la transformación que ocurre cuando una vida descubre en forma genuina al Dios viviente. Isaías primero tuvo una profunda conciencia de sus pecados. Moisés bajó de la montaña con el rostro resplandeciente. Pablo fue cegado por la presencia del Señor resucitado. Pero todos fueron transformados. La adoración genuina se hace evidente en el servicio, en el ofrendar y, en el celo misionero de la congregación local. Si en verdad hemos tenido un encuentro con Dios, es imposible salir sin haber sido moldeados a su imagen.

Si pensamos ahora en la definición general del crecimiento de la iglesia —que incluye no solamente el crecimiento numérico sino también el desarrollo espiritual que se revela en actividades misioneras y actos de ofrendar— podemos captar la relación indisoluble entre la adoración y el crecimiento de la iglesia.

Pastor Alberto Arenas Mondragón.

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