Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

4. UNA IGLESIA QUE PRODUCE LÍDERES COMPROMETIDOS

Se ha prestado mucha atención a los líderes visionarios y sus estilos de liderazgo. Simplemente tienes que visita las librerías evangélicas más cercanas para encontrar bastantes libros sobre el liderazgo. Cada autor manifiesta un estilo de liderazgo un poco diferente al otro.

A pesar de las diferencias entre todos los que hablan de liderazgo, todos coinciden en la correlación entre liderazgo y crecimiento de la iglesia. Esta correlación no está del todo equivocada, aunque ye he afirmado que el crecimiento de la iglesia no depende de métodos, estrategias y planes, sino de principios y propósitos que Dios tiene para su pueblo. El liderazgo es un principio de servicio, aunque los modelos de liderazgo recaen en los métodos de trabajo. Por esta razón, nos concentraremos en la esencia del liderazgo para el crecimiento de la iglesia.

Tenemos como ejemplo o paradigma inspirador a la Iglesia Antioquía que a lo largo de la su historia fue una comunidad muy próspera en producción de líderes, hombres y mujeres que sirvieron a la causa del evangelio del reino. Todos ellos tomaron como base y principio de su liderazgo la vida de Jesucristo, jamás actuaron solos, sino impulsados por el Espíritu Santo para la obra del ministerio. Volvamos otra vez a revisar el texto de Hechos 13:1-3 En la iglesia de Antioquía estaban Bernabé, Simeón "el Negro", Lucio el del pueblo de Cirene, Menahem y Saulo. Menahem había crecido con el rey Herodes Antipas. Todos ellos eran profetas y maestros. Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: "Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para un trabajo especial". Todos siguieron orando y ayunando; después oraron por Bernabé y Saulo, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron.

No sólo esta lista es la única de líderes que fueron llamados a ser factor de influencia, en la historia de la iglesia se reconoce a uno de los padres de la iglesia llamado San Ignacio de Antioquía uno de los obispos mártires que se negó a adorar a los ídolos paganos del gobierno.

Como primer acercamiento al liderazgo producido en la iglesia, veamos sus principales funciones en el ejercicio de su ministerio dentro de la comunidad de fe. Lee 1 Tesalonicenses 5:12, 13 “Hermanos, les rogamos que respeten a los líderes de la iglesia. Ellos se esfuerzan mucho para enseñarles a vivir su vida cristiana. Por eso, trátenlos con respeto y amor por todo lo que hacen, y vivan en paz los unos con los otros.

En este texto podemos aprender cuatro funciones principales de los líderes: el cuidado pastoral de la comunidad; la supervisión, dirección y protección; los que capacitan o equipan a otros; y los que se multiplican en otros haciendo sinergia para el servicio.

Por lo tanto, existen cuatro estilos básicos de liderazgo que tienen que ser empleados según la necesidad de la persona y las circunstancias específicas. Estos cuatro estilos de liderazgo son:

1. El líder comprometido es apto para dirigir.

No se puede concebir a un líder que se esconde entre la gente, alguien debe tomar la iniciativa para realizar algo. Cuando de repente una persona se desmaya en el metro, por lo general, la gente alrededor se abre y rodean a la persona en crisis, pero nadie hace nada, hasta que alguien toma la iniciativa le revisa los signos vitales o lo reanima o llama a un médico y da instrucción a los demás para que no estorben o para que contribuyan a la recuperación. Ese es un líder. El líder provee las instrucciones específicas y supervisa en forma cuidadosa las tareas por hacer. El primer estilo, dirigir, se utiliza cuando las decisiones tienen que tomarse rápidamente y los riesgos son altos, cuando uno está dirigiendo a gente sin experiencia que tiene el potencial de llegar a dirigirse por sí solo, y cuando se está dirigiendo a alguien que tiene pericia pero no conoce bien a la iglesia, sus prioridades, políticas, o maneras de hacer las cosas. Una de las preguntas para identificar el liderazgo es: ¿alguien te sigue?

2. El líder comprometido es apto para entrenar.

El líder continúa dirigiendo y supervisa cuidadosamente las tareas, pero también explica las razones para las decisiones, busca sugerencias y reconoce el progreso. Su trabajo es impulsar en otros su potencial y que sigan los principios de fe y conducta con el mismo ejemplo. No funciona cuando un líder enseña una cosa y hace lo contrario, requiere en todo momento capacitar a los demás con su sabiduría y con su ejemplo, como el liderazgo de 1 Timoteo 4:11-12 Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

El segundo estilo, entrenar, funciona mejor cuando uno está dirigiendo a alguien que tiene capacidad, pero que ha perdido el entusiasmo por su desilusión. Estas personas han principiado una tarea, pero han descubierto que es más difícil de lo que pensaban. Necesitan a alguien que escuche sus preocupaciones, provea perspectiva, alabe su progreso e involucre hasta donde puedan en la toma de decisiones para renovar su compromiso.

3. El líder comprometido es apto para apoyar.

El líder coordina y apoya los esfuerzos de los subordinados hacia el logro de las tareas y comparte la responsabilidad por la toma de decisiones con ellos. El tercer estilo, apoyar, tiene mayor eficacia con personas de experiencia que a veces muestran renuencia para contribuir. Quieren ser incluidas en la toma de decisiones pero no siempre tienen fe en sus propias ideas y por consiguiente necesitan elogios.

Una de las características de los líderes es el compromiso ante la comunidad, se requiere apoyo, interés y amor a la comunidad para ayudarla a crecer 1 Timoteo 4:14-15 No dejes de usar las capacidades especiales que Dios te dio cuando los líderes de la iglesia pusieron sus manos sobre tu cabeza. El Espíritu Santo habló con ellos y les ordenó hacerlo. Haz todo eso y dedícales tiempo, para que todos vean que cada vez eres mejor.

4. El líder comprometido es apto para delegar.

El líder entrega a las personas subordinadas las responsabilidades para la toma de decisiones y solución de los problemas. El liderazgo debe ser de transferencia 2 Timoteo 2:1-2 Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros.

Así que el cuarto estilo, delegar, es apropiado con las personas que funcionan con toda eficiencia, personas que son competentes y comprometidas. No necesitan mucha dirección y frecuentemente proveen su propio apoyo.

Por consiguiente, las preocupaciones prioritarias del líder deben ser diagnosticar cuál de los estilos es el más apropiado, tratar a la persona en forma justa por medio de la utilización del estilo apropiado y guiar a cada persona a lograr el mayor rendimiento posible. El diagnóstico no se puede lograr sin pasar tiempo con el individuo.

La meta del liderazgo apropiado es administrar de tal manera que poco a poco la capacidad y la confianza de la gente aumenten y cada persona alcanza su propio potencial, según las capacidades que Dios le ha dado, utilizando los dones que Dios le ha brindado, para capacitar a la iglesia a fin de crecer en todas las facetas hasta llegar al ideal de Cristo. Esto es precisamente el modelo que se describe en Efesios 4:11 Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo.

Pastor Alberto Arenas Mondragón.

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