Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

CONSTRUYENDO UN NUEVO RUMBO

El rumbo es la dirección lineal que usan los barcos para llegar a su destino, en las coordenadas y grados correctos. Para llegar a un destino, se necesita tener claridad del rumbo que se toma para lograr el objetivo. Las personas necesitan un rumbo para lograr sus metas. Las iglesias para lograr los propósitos de Dios, necesitan un rumbo.

Nuestra iglesia en sus inicios tuvo un rumbo muy claro que funcionó por 50 años, lo que le dio cierta seguridad y confort sin considerar que el mundo se mueve a grandes velocidades. Pero ahora nos vemos de frente a un rumbo que marca la diferencia hacia algo nuevo.

¿Qué es lo que enciende la chispa en una iglesia y la impulsa hacia adelante en un crecimiento sin precedente? La mayoría de los pastores que han experimentado el crecimiento sano de la iglesia estarán de acuerdo en que la visión es el combustible para el crecimiento de la iglesia. “Un sueño sano es la base necesaria para una organización sana, con un nuevo rumbo. Nada menos que un sueño de proporciones dignas de un reino puede volver una iglesia hacia un ministerio sano y agresivo.”

La VISIÓN nos dice hacia dónde nos dirigimos y qué queremos lograr.

Sin visión, entonces no podríamos enfocar nuestras acciones. La visión es crítica para toda organización o grupo o empresa, y es necesaria para sobrevivir como organización y le da vialidad.

La VISIÓN es una fotografía del futuro, generalmente a largo plazo (5, 10 ó 20 años) en otras palabras, es lo que nuestra organización sería capaz de dar si somos exitosos en nuestras actividades. Decir que nuestra organización contribuye a la visión, significa que la visión va más allá de lo que la organización es compartida con otros.

El problema de muchas iglesias es la carencia de una visión de un rumbo nuevo, a cambio de esto se genera división, problemas. La visión de un rumbo no se da por la ocurrencia de una persona o por las aspiraciones de un grupo, la visión la genera Dios por medio de la Revelación, observa lo que dice Proverbios 29:18. “Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena.” Por consiguiente la visión no se refiere a la capacidad de formular metas y trabajar para alcanzarlas, más bien se está refiriéndose a la dirección o la revelación de Dios.

Por lo tanto el crecimiento de la iglesia es una actividad sobrenatural; por consiguie0nte, la visión de crecimiento vendrá de Dios y será fundamentada en su Palabra. Es la obediencia a esta visión dada por Dios lo que da a la iglesia parámetros y provee de un nuevo rumbo para un crecimiento eficaz.

Nuestra iglesia modelo en Antioquía tuvo una visión impresionante, tan grande como Dios. Hechos 13:2 “Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: "Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para un trabajo especial". La visión de la iglesia en Antioquía era asombrosa: evangelizar al mundo. Principió los viajes misioneros de Pablo en todo el mundo. La iglesia de Antioquía no tenía ninguno de los recursos que tenemos a nuestra disposición hoy en día para ganar el mundo para Cristo.

¿De qué manera Dios está construyendo un rumbo como fruto de la visión dada a nuestra iglesia en este aniversario 60?

Un rumbo que…

  1. Se origina con Dios y en su Palabra.

La visión de un nuevo rumbo no se centra en los seres humanos, ni en el pastor ni el pueblo, sino en Dios mismo. La visión no es producto de nuestra propia imaginación o de nuestras esperanzas; es el descubrimiento del diseño y del plan de Dios para la iglesia. Por consiguiente, principia con el encuentro sobrenatural con el Dios Santo. Primero se tiene que conocer a Dios por experiencia personal.

La clave para descubrir la visión a un nuevo rumbo es la oración, ayuno y estudio de la Palabra de Dios. Santiago 4:2 “¡Pero ni así pueden conseguir lo que quisieran! Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios.” Si hemos de encontrar la visión de Dios para nuestra iglesia, tenemos que estar dispuestos a pedir y después escuchar.

La base fundamental para mantener y ampliar la visión hacia un nuevo rumbo para la iglesia, es que Dios sea el centro de nuestras vidas, cuando pensamos que podemos hacer las cosas por nosotros mismos, o que logramos cimas por nuestras fuerzas sin considerar el poder de Dios, empezaremos a perder el rumbo y será el principio del caos y confusión.

Dios no va a comunicar una visión para un rumbo que sea contraria a su propia naturaleza y propósito. Si nuestra visión es un esquema grandioso centrado en su propio ego en vez de estar centrado en las Escrituras, puedes estar seguro de que no es de Dios y no va a investir de poder a su iglesia. Siempre debes preguntarte:

“¿Encuentra nuestra visión la base en la Palabra revelada de Dios? ¿Refleja el carácter del mismo Dios? ¿Le glorificará a él?”

Si concentramos nuestra atención y dedicamos el tiempo necesario al estudio de la Palabra de Dios, seguiremos vislumbrando un futuro mejor, nuestro rumbo se seguirá construyendo hacia el crecimiento y desarrollo de una comunidad que cumple la misión de Dios.

Un rumbo que…

  1. Lleva al crecimiento natural y permanente.

Parece que algunas iglesias están luchando para encontrar la fórmula correcta para crecer. Eso es tan ridículo como si un niño pequeño pudiera hacer esfuerzos para lograr que su cuerpo creciera. Hemos reflexionado previamente que el secreto del crecimiento de la iglesia no está en la eficacia de las estrategias y métodos, porque ambos tienen el sesgo de la temporalidad, la influencia cultural, las personas y sus intereses al utilizarlos.

El secreto del crecimiento natural y permanente, descansa en el Creador de la Iglesia, Dios es autor del crecimiento de la iglesia, y cuando la iglesia está en una relación correcta con él, él traerá el aumento. Dios llamará a la iglesia a la obediencia a la Gran Comisión y después añadirá al número, como lo hizo en la iglesia del primer siglo. Hechos 2:47 Juntos alababan a Dios, y todos en la ciudad los querían. Cada día el Señor hacía que muchos creyeran en él y se salvaran. De ese modo el grupo de sus seguidores se iba haciendo cada vez más grande.

Si deseamos ver crecer a su iglesia, pero no tenemos pasión por los perdidos, necesitamos volver a la característica uno: Permanecer sobre sus rodillas hasta que seamos impulsados a un rumbo nuevo y diferente, para que su casa se llene. Dios produce el crecimiento cuando realizamos la obra de Dios, nadie debe jactarse que la iglesia ha crecido gracias a sus ideas, esfuerzo o capacidad. Todos contribuimos a las tareas de la iglesia, pero Dios es el que da el crecimiento. 1 Corintios 3:7 Así que lo importante no es quién anuncia la noticia, ni quién la enseña. El único importante es Dios, pues él es quien nos hace crecer.

Es la única garantía de llegar a un crecimiento constante y duradero, el secreto no son los métodos, el secreto es Dios.

Un rumbo que…

  1. Demanda una disposición para cambiar y renovarse.

A veces pensamos que el crecimiento de la iglesia es un fenómeno que nos genera estabilidad que en muchas ocasiones se confunde en estancamiento. Si realmente deseamos ver impacto y crecimiento al por mayor, debemos estar dispuestos al cambio y a la renovación.

Los cambios en la iglesia generan incertidumbre pero siempre deber ser así. Aún el cambio más necesario puede resultar amenazador para las personas si estas no están implicadas en su consecución de un nuevo rumbo.

Si esta sensación de amenaza no se resuelve con eficacia, la iglesia se estanca por falta de cambio y por tanto ella como su gente sufren las consecuencias a la larga como perder el rumbo de nuestras vidas. Todos debemos hacer cambios en nuestras vidas si queremos descubrir lo que Dios tiene preparado para nosotros.

Algunos ejemplos de personas que realizaron cambios. Nehemías tuvo que dejar las comodidades de su puesto establecido como copero del rey para cumplir con la visión de Dios para su vida. La iglesia en Antioquía fue obligada a mandar a dos de sus líderes más capacitados en un viaje misionero para lograr realizar su visión. Debió de haber sido un paso de adaptación grande el tener que seguir adelante sin el liderazgo de estos dos hombres.

La buena noticia es que la visión ayuda a la iglesia a cambiar, porque el cambio ahora está conectado con una visión de Dios y un plan para seguir esa visión. Con demasiada frecuencia la demanda de cambio parece caprichosa para muchos miembros de la iglesia. Se puede llevar a cabo el cambio más fácilmente si está directamente ligado a una visión de un nuevo rumbo y a la estrategia para cumplir con esa visión.

El secreto del cambio y la renovación constante en la iglesia está cuando comenzamos a cambiar en nuestras mentes de manera personal, el cambio comienza en nosotros mismo, es obra del Espíritu de Dios, lo dice Pablo en Romanos 12:2 Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.

Un rumbo que…

4. Muestra el poder de Cristo.

Sin el poder de Dios no hay crecimiento y se pierde el rumbo. Si puedes lograr tu visión por medio de algún programa o estrategia humana, desprovisto del poder de Dios, entonces no es una visión que viene de él. Esto no quiere decir que no deberíamos tener un plan o utilizar un programa específico.

Dios le dio a Moisés por medio de su suegro un plan para dirigir a Israel a la tierra prometida. Nehemías tuvo una estrategia para la reconstrucción de los muros. Los planes y programas no se deben rechazar, pero no pueden suplantar la investidura sobrenatural. No puede depender del programa; tienen que depender del poder de Dios.

Nosotros pertenecemos a una iglesia, pero no gracias a que un amigo te haya invitado, o te haya convencido el modelo de iglesia, todo ha sido gracias al poder de Dios en tu vida, él utiliza muchos medios y maneras, pero su poder es infinito y eficaz que hace nuevas todas las cosas, te convence de tu pecado y te perdona por su infinita misericordia, te da el entendimiento para creer y confiar en él, para ser justificado para su gracia, como lo dice 1Corintios 2:5 Para que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Ese mismo poder de Dios para creer, es el mismo que podemos usar para que otros crean, Hechos 11:21 Y Dios les dio poder y los ayudó para que muchos aceptaran el mensaje y creyeran en Jesús.

Fuente: Pastor Alberto Arena Mondragón

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