Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

2. EL LÍDER Y SU RELACIÓN CON DIOS

Seguimos con el conjunto de temas relacionados a la Eficacia del Liderazgo Cristiano, la importancia reside en que cada uno de los creyentes en Cristo tiene la posibilidad de servir a Dios con sus dones y talentos que les proporcionó para funcionar eficazmente. Todos tenemos por lo menos una oportunidad de ejercer el liderazgo, esto no es un privilegio para algunos, es para todos, porque todos somos constituidos como sacerdotes en Cristo.

Se ha pensado en el pasado, que no todas las personas nacen con la capacidad de ser líder, esto obedece a que los estándares del mundo empresarial, sólo el que cubra habilidades de dirección, organización, planeación, y otras más. Pero en los estándares de Dios son diferentes, porque los requisitos para ser líder en la iglesia y fuera de la iglesia no son esencialmente estas habilidades (aunque son herramientas que deberán adquirir). Existe algo más importante que estas habilidades, y se llama, espiritualidad.

La espiritualidad es la esencia que toda persona posee que le da una intención a todas sus acciones, pensamientos y lenguaje. A diferencia del resto de la creación, se nos fue dada la conciencia (como dirían los psicólogos) donde se encuentra el bien y el mal. Cuando tú haces algo, o dices o piensas, siempre será en el bien o en el mal.

Lo que tenemos que comprender es que no nacimos para la intimidad con Dios, ya que llegamos al mundo con una naturaleza pecaminosa. Nacimos separados del bien y de Dios, por lo humanos que somos, porque el mismo salmista lo dice: “En pecado me concibió mi madre”, es decir, nacimos con una conciencia o espiritualidad de pecado; y no como Adán y Eva que fueron creados a la imagen de Dios y estaban desde el principio libres de cualquier pecado para tener una intimidad con él.

Nosotros nacimos en pecado; ellos estaban libres de pecado al ser creados por Dios, pero nosotros al nacer lo hicimos en pecado. El pecado ya no ejerce un dominio sobre nosotros, gracias a la sangre de Cristo; sin embargo, la presencia del mal en nuestras vidas hace que tengamos la tendencia a vivir sin Dios, él en su misericordia se nos acerca a su presencia, pero todos los creyentes hemos experimentado luchas internas.

Esas luchas nunca cesarán, sobre todo en la vida de todo líder de la iglesia, es fundamental la relación con Dios para el ejercicio de un ministerio, oficio, organización, ya que corres el peligro de convertirte en autoritario, autónomo, manipulador, ambicioso. Por ello, no descansaremos en cada día motivarte a que cuando Dios te pone como líder (dentro o fuera de la iglesia) es vital tu relación con Dios.

¿Cómo puede el líder y el creyente desarrollar una efectiva relación con Dios?

  1. Pasa tiempo con Dios.

Es vital e importantísimo que pasemos tiempo con Dios, no es opcional, tampoco cuando puedas; es lo único que debemos estar constante en esa relación. La relación con Dios es cuando dice un pianista: cuando dejo de practicar en el piano, la gente lo notará; cuando dejo de practicar una semana, mis compañeros lo notarán, cuando dejo de practicar un día, yo lo sabré.

Así es la relación con Dios, si lo dejas un día, lo notarás, y cuando es por mucho tiempo, lo sabrán los demás, porque empiezas a volverte egoísta, pesimista, conflictivo, complicado. La relación con Dios es mucho más íntima que con la pareja, cuando tú amas a alguien, deseas estar con la persona todo el tiempo.

Si dices que realmente amas a Dios, debes de sentir la necesidad de pasar tiempo con Dios, y no una necesidad de conveniencias, sino cuando tienes sed, como lo dice el salmista, Salmo 63:1 ¡Dios mío, tú eres mi Dios! Con ansias te busco, pues tengo sed de ti; mi ser entero te desea, cual tierra árida, sedienta, sin agua. De qué manera puedes pasar tiempo con Dios, lo puedes hacer por medio de la oración, de la lectura y estudio de la Palabra y por medio de la adoración.

Si deseas ser un líder con existo y que todo lo que hagas sea con eficacia y con la intensión de construir, entonces eres un verdadero siervo de Dios, leal a la presencia de Dios.

  1. Reflexiona lo que Dios ha hecho en tu vida.

Te has preguntado cuántas cosas ha hecho Dios en tu vida, podrías hacer un inventario de cómo el Señor ha intervenido para bien en todas las áreas de tu vida, como la familiar, laboral, social, espiritual. Te aseguro que no terminarías de enumerar y clasificar todas sus bondades a tu favor, pero lo mejor de todo, es que muchas de las cosas que el Señor nos da, es a pesar de nosotros, porque muchas veces ni siquiera lo merecemos.

Pero a pesar de nosotros, que nunca nos ha pagado con la misma moneda, debemos tener muy presente lo que Dios ha hecho y no aparentar que tenemos amnesia (ausencia de memoria). Tómate un tiempo, y recuerda de cuántas veces te libró Dios de una banda de asaltantes o secuestradores, de cuántas veces te libró de estafas, trampas, enfermedades, entre otros; y quizás has pasado por algunas de estas cosas, pero nunca te ha abandonado, por eso haz tuyas estas palabras, Salmo 143:5 He recordado días de mucho tiempo atrás; he meditado en toda tu actividad; de buena gana me mantuve intensamente interesado en la obra de tus propias manos.

  1. Busca la manera de agradar a Dios.

Lo mejor que puedes hacer en la vida, cuando estás consciente, es que no sólo debes pasar tiempo con Dios o reflexionar sobre las bendiciones pasadas; también, en importante que lo que hagas o digas le agrade a Dios.

La eficacia del liderazgo cristiano reside en que debes de agradar a Dios con todo lo que haces, con todos tus pensamiento, la rezón es que debes de agradar a Dios.

1 Tesalonicenses 4:1 Queridos hermanos en Cristo, nosotros les hemos enseñado a vivir como a Dios le agrada, y en verdad lo están haciendo. Ahora les rogamos y los animamos de parte del Señor Jesús a que se esfuercen cada vez más por vivir así. Le agradamos de muchas maneras, esa debe ser la meta de tu vida.

  1. Reúnete con otros que busquen a Dios.

El éxito del liderazgo no es únicamente que respondas a las expectativas del servicio que vas a prestar de manera individual, ser líder, significa que tiene la capacidad de trabajar para Dios, pero el verdadero servicio o liderazgo es cuando lo hacemos colectivamente con los demás.

La eficacia del liderazgo es que tengas la capacidad de trabajar en equipo, pero aún mayor, cuando te reúnes a orar con otros, cuando te reúnes con otros para estudia la Palabra de Dios, cuando te reúnes con otros para adorar el nombre de Cristo.

Hechos 2:41-42 Ese día, unas tres mil personas creyeron en el mensaje de Pedro. Tan pronto como los apóstoles los bautizaron, todas esas personas se unieron al grupo de los seguidores de Jesús y decidieron vivir como una gran familia. Y cada día los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de Dios y de Jesús. También celebraban la Cena del Señor y oraban juntos.

Pastor Alberto Arenas Mondragón

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