Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

5. LOS MOTIVOS QUE MUEVEN A UN LÍDER

Continuando con el tema general de la Eficacia del liderazgo cristiano, hemos afirmado en varias ocasiones que el cada creyente en Cristo tiene todas las posibilidades de ejercer un liderazgo, porque Dios nos constituyó como sacerdotes de su reino, hombre y mujeres, somos llamados a su servicio y por lo cual, nos da la posibilidad de trabajar en su obra de acuerdo a nuestros dones y talentos.

En un principio hicimos referencia sobre la etimología de la palabra liderazgo: “Hacer limpieza de algo, iniciar un proceso para quitar aquello que produce malestar a él y a otros y que le va a producir dolor”. A esto hemos sido llamados, nadie puede decir que no tiene el don de liderazgo; en primer lugar, porque el liderazgo no es un don, es una capacidad que se aprende y ejerce de acuerdo a los dones espirituales. No importa cuáles sean tus dones, si te preparas puedes ejercer un liderazgo conforme a ellos.

El mayor ejemplo de liderazgo fue nuestro Señor Jesucristo, que fue llamado por su Padre para llevar las buenas nuevas a los que vivían en oscuridad. Su liderazgo fue de gran impacto que hasta hoy seguirá el máximo modelo a seguir no sólo para los cristianos, aún los que no lo son lo reconocen (Gandhi).

En un principio nadie reconocía a Jesús como líder, en primer lugar por su oficio, llegaron a decir: “¿no es este el hijo del carpintero?” como un artesano puede ser líder, es más probable que el hijo de un funcionario o de un militar pueda heredar el liderazgo de su padre, pero Jesús lo único que podía heredar es el serrucho, martillo y clavos. Otro aspecto que salía de los esquemas de la gente para no reconocer el liderazgo de Jesús fue su origen: “¿de Nazaret pude salir algo bueno?” La gente de Nazaret era muy pobre, no tenía expectativas ni futuro.

Con todos estos inconvenientes y mitos sobre el liderazgo –que hasta hoy permanecen- Jesús fue llamado para ejercer un liderazgo, pero antes tuvo una preparación para ejercerlo. Su preparación fue en el sentido intelectual y espiritual. En la parte intelectual, fue a la escuela como cualquier judío aprendió a leer y escribir en escuelas dirigidas por los rabinos, también aprendió las enseñanzas de las Escrituras y la teología de su época por medio del libro del Talmud. Se formó en la escuela de rabinos para llegar a ser maestro de la ley. Así que Jesús era experto de la ley judía no porque era el hijo de Dios, sino porque desde niño tenía un profundo interés por la Escritura (el joven Jesús en el Templo de Jerusalén).

Pero tuvo una preparación más importante para ejercer un liderazgo, y esa parte es la que debes considerar, sin menospreciar la primera. La preparación espiritual consistió en que Jesús tenía que ser probado en los principios de su corazón, los valores de los cuales se había forjado, porque puedes tener muchos conocimientos intelectuales sobre la Escritura, pero estar carente de principios y valores del reino, tu corazón podría esta apartado de la voluntad de Dios.

La manera en que Jesús fue preparado para ejercer un liderazgo fue por medio de las tres tentaciones que sufrió por parte de Satanás, las mismas que sufrió Job en su propia carne. El corazón de Jesús tenía que ser probado para saber cómo iba a ejercer su liderazgo entre el pueblo de Israel.

Las tentaciones de nuestro Señor Jesús fueron:

  1. Abusar del Privilegio.

Lucas 4:1-13

El Espíritu de Dios llenó a Jesús con su poder. Y cuando Jesús se alejó del río Jordán, el Espíritu lo guió al desierto. Allí, durante cuarenta días, el diablo trató de hacerlo caer en sus trampas, y en todo ese tiempo Jesús no comió nada. Cuando pasaron los cuarenta días, Jesús sintió hambre. El diablo le dijo:

--Si en verdad eres el Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.

Jesús le contestó:

--La Biblia dice: "No sólo de pan vive la gente".

Jesús fue tentado a abusar de su privilegio para convertir las piedras en pan, al día 40 de ayuno, su cuerpo humano como el nuestro sintió hambre, la necesidad de comer, en medio de la mortificación de su estomago, se le presenta la oportunidad de acceder al alimento y romper con el voto que había hecho ante su Padre. Jesús tenía la posibilidad de convertir las piedras en pan, anteriormente hizo algo parecido en una fiesta de bodas, el vino se había acabado, y del agua, Jesús la convirtió en el mejor vino de la fiesta. El enemigo también sabía esto. Teniendo la capacidad de hacerlo renunció hacer uso indebido de su poder transformador de la naturaleza, no accedió para su beneficio personal, posteriormente lo hizo, pero no para sí, sino para alimentar a 8 mil personas, donde multiplicó panes y peces de un solo canasto. Con esto, el corazón de Jesús pasó la primera prueba.

  1. Abusar de la Posesión.

Después el diablo llevó a Jesús a un lugar alto. Desde allí le mostró en un momento todos los países más ricos y poderosos del mundo, y le dijo:

--Todos estos países me los dieron a mí, y puedo dárselos a quien yo quiera. Te haré dueño de todos ellos si te arrodillas delante de mí y me adoras. Jesús le respondió:

--La Biblia dice: "Adora al Señor tu Dios, y sírvele sólo a él".

La segunda tentación fue dirigida al abuso de las posesiones. Jesús como hijo de José creció como pobre, pero como hijo de Dios, tenía acceso a todos los dominios de la tierra, porque en él fueron creadas todas las cosas del cielo y las debajo de los cielos. Por lo tanto no había necesidad de buscarlo porque de antemano ya lo tenía, pero la ambición puede hacer que nos olvidemos que en Dios tenemos todas las riquezas de su gracia, pero si las buscamos para nuestro beneficio personal, significa abuso de poder, de posesión.

El liderazgo cristiano debe estar al margen de estas posibilidades, todo nos es lícito, a todo podemos acceder, pero no todo conviene, como esto, nunca conviene usar las capacidades dadas por Dios y sus beneficios para uso y abuso personal, como el grupo de líderes en Michoacán que en contubernio se quedaron con un predio de valor de más de 50 millones de pesos destinado para un asilo de pastores para venderlo y repartirse el motín.

  1. Abusar de la Posición.

Finalmente, el diablo llevó a Jesús a la ciudad de Jerusalén, a la parte más alta del templo, y le dijo:

--Si en verdad eres el Hijo de Dios, tírate desde aquí, pues la Biblia dice: "Dios mandará a sus ángeles para que te cuiden. Ellos te sostendrán, para que no te lastimes los pies contra ninguna piedra".

Jesús le contestó:

--La Biblia también dice: "Nunca trates de hacer caer a Dios en una trampa". El diablo le puso a Jesús todas las trampas posibles, y como ya no encontró más qué decir, se alejó por algún tiempo.

La tercer y última tentación para preparar el espíritu de Jesús para el liderazgo fue el demostrar que tenía una posición prominente en la corte celestial y esto también era un abuso. Jesús estaba rodeado y protegido de millones de ángeles que lo custodiaban, a lo largo de su ministerio fue librado de varios atentados contra su vida, porque no era su momento de morir; aún en el tiempo de juicio del imperio romano, Jesús aclaró que si él quería sólo tenía que pedir al Padre la intervención de su ejército para defenderlo, pero siempre renunció a esta posición por amor a nosotros, para darnos salvación.

Con estas tentaciones que contribuyeron a la preparación espiritual de Jesús, es una forma de probar los corazones de las personas, porque dependiendo lo que haya en el corazón, es lo que te va a mover en la vida. Toda tu vida está controlada y determinada por tu corazón. Ya sea que en tu corazón te dicte tu experiencia en la vida. Cuando menciono el corazón, asumo que la mayoría de las personas inmediatamente piensan en el órgano físico que palpita en su pecho. Pero esto no es lo que la palabra significa en el contexto del liderazgo.

La Biblia nos provee de muchas verdades sobre el corazón. Cuando se usa esta palabra, usualmente se refiere a nuestro subconsciente mental y sus motivos. El corazón es fondo de nuestro razonamiento, el almacén de todos nuestros pensamientos, el semillero de nuestras ideas y el centro de nuestra toma de decisiones, lo que te mueve. Es el “disco duro” de nuestra mente consciente. Nuestros corazones o subconscientes mentales son los que nos motivan en nuestras actitudes y acciones, aunque no estemos conscientes de lo que nos está influenciando. La pregunta sería ¿qué es lo que mueve tu vida?

Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó lo que contiene el corazón humano, Mateo 12:34-35 De la abundancia del corazón habla la boca. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Lo que nos enseña nuestro único modelo infalible Jesús, todas nuestras acciones son motivadas por el contenido de nuestros corazones o por lo que esté almacenado en nuestros subconsciente mental.

Lo que mueve a un líder es:

  1. Un corazón que siempre busca a Dios.

¿Qué es lo que te mueve en la vida? Hay personas que los mueve el dinero; también hay personas que los mueve y viven conforme a la fama; a otros los mueve su familia; otros se mueven por el trabajo y un puesto importante en la empresa. ¿Qué mueve tu corazón? ¿Qué movía el corazón de Jesús? Sin duda, nuestros Salvador renunció a sus privilegios, a sus poderes celestiales; renunció a la supremacía que hoy gozan los grandes jerarcas representantes de las religiones más famosas. Lo único que había en el corazón de Jesús que lo movía a ejercer un ministerio fructífero, era su Padre: “Yo y mi Padre uno somos”. Dios era la razón de ser de Jesús, la fuerza, el poder, la autoridad provenían del Padre, por eso dijo: “no hablo por mí mismo”.

¿Es Dios quien mueve tu vida? Cómo puedes saber que Dios es el que verdaderamente mueve tus intereses, tus intensiones, tus propósitos. Una de las maneras es amándolo con todas tus fuerzas, con toda tu mente, con todo tu corazón; también haciendo la voluntad de Dios que siempre es agradable y perfecta; entre otras cosas que dan evidencia. Pero todas ellas se resumen en una sola acción: ¿buscas a Dios en todos los momentos de tu vida? ¿Cada paso de tu vida lo consultas con Dios? ¿El poder de Dios está impulsando tu vida a servirle, a ejercer un liderazgo dentro y fuera de la iglesia? Lo que debe mover tu diario vivir, es tu constante búsqueda de Dios, como Jesús lo hacía para encontrar aceptación en el Padre. Puedes tener la seguridad que si buscas a Dios de todo corazón, lo hallarás, porque él es fiel y se revela a nuestras vidas como lo dice el autor, Deuteronomio 4:29 Pero si allí buscan al Señor su Dios con todo su corazón y con toda su alma, lo encontrarán.

  1. Un corazón lleno de misericordia.

Una peculiaridad en el ministerio de Jesús es que siempre caminaba, la única vez que lo vimos en un trasporte fue cuando entró a Jerusalén; su trabajo fue el recorrer todas las aldeas, poblados, parajes, barrios, provincias, ciudades, puertos; su liderazgo se caracterizó por ser itinerante. El evangelista Mateo dice que después que visitó y recorrió por todos esos lugares tuvo compasión de la gente porque andaban como ovejas sin pastor, sin rumbo. Lo que movía su corazón era la misericordia por las personas; sin ese ingrediente emocional no podría ministrar a los demás; sin esa porción del sentimiento del corazón no habría podido tocar a los leprosos, ni comer con los más corruptos del país, ni hablar con prostitutas, ni abrazar a los niños. Lo que movía su ministerio y liderazgo de servicio era su corazón lleno de misericordia. ¿Sientes amor y compasión por los que no conocen a Cristo? ¿Por los que duermen en las calles? ¿Por los que sufren la muerte de un hijo? ¿Por los que sufren la agonía de la muerte en un hospital y ni siquiera un familiar que los visite? ¿Qué mueve tu corazón?

Un liderazgo cristiano debe seguir los pasas de su Maestro Jesucristo, necesitas tener misericordia para ser líder, no sólo en la iglesia, en todos los espacios, si tu trabajo es atender público, observa que son como ovejas sin rumbo, sin guía, algunos de ellos sólo respiran, otros vienen cargando penas y dolores del pasado, otros están en constante luto, muchos se encuentran sin trabajo, otros perdieron a su familia por su adicción. Tan solo es caminar a nuestros alrededores y verán las grandes carencias de las personas, aún cuando la gente rechace la oferta del evangelio, debes sentir compasión por su vida, porque está muy lejos de Dios. Te invito que lo mueva el siguiente consejo sabio: Proverbios 3:3 Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón.

  1. Un corazón con alto grado de honestidad.

Aprendemos de la enseñanza de los apóstoles que Jesús al que siguieron por casi tres años, fue un hombre íntegro, fue un hombre honesto, dice la primera carta del apóstol Pedro que Él nunca hizo pecado, ni se encontró engaño en su boca, todo lo que predicaba, lo vivía. Su liderazgo fue lo más honesto posible, nunca se prestó a la corrupción, ni al cohecho, ni al fraude. Como consecuencia el sistema corrompido lo asesinó por ser un hombre honesto, porque las personas con un corazón de alto grado de honestidad representarán un peligro para el sistema, es mejor deshacerse de él para que los demás sigan operando con libertad. Ese el precio por ser honesto, en esta sociedad, se castiga al honesto y se premia al corrupto. Ser líder no es fácil, porque si tú estás al frente de alguna área y tienes gente y procesos importantes a tu cuidado, siempre habrá la tentación de corromperte para sobrevivir. Tú debes de esforzarte por ser íntegro, sólo un corazón honesto es apto para ser un buen líder a la imagen de Cristo; por eso sigue lo que dice Pablo, 1Timoteo 1:5 Debes hacerlo así para que el amor brote de un corazón limpio, de una buena conciencia y de una fe sincera.

  1. Un corazón enfocado en lo espiritual.

Finalmente, Dios busca hombre y mujeres que se dejar guiar por el poder del Espíritu Santo. Jesús siempre estaba enfocado en los intereses del Reino de Dios, era el tema central de su predicación, de sus milagros y sanidades, de su compasión por las personas. Sus ojos siempre estaban dirigidos hacia lo eterno y no en lo temporal. Busca el agradar a Dios antes que a las personas, si tu sirves en la iglesia o ocupas una posición en alguna organización para buscar la aceptación y aprobación de los demás, estás buscando las cosas temporales y ésas no duran mucho. Si tus acciones son en razón de buscar agradar a Dios por sobre todas las cosas, entonces, buscas las cosas eternas, las que nunca te arrebatarán.

Un verdadero líder cristianos (dentro y fuera de la iglesia) se enfoca en lo espiritual, en las cosas de arriba, el ser acepto ante los ojos de Dios. No necesariamente estar involucrados en los trabajos de la iglesia es hacer cosas para la eternidad. En realidad todo lo que hagas en la vida, debe estar enfocado en lo eterno, en agradar a Dios. Pablo nos deja un consejo muy difícil, cuando llegues a tu trabajo o a tu escuela, no pienses en el fastidio que resulta levantarte temprano y aguantar el molesto de tu jefe o a la maestra de español, todo lo que hagas debes hacerlo para agradar a Dios, Colosenses 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;

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