Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

LA SEXUALIDAD COMO DON DIVINO

Hemos estado trabajando sobre temas de la familia, con el propósito de proveer elementos bíblicos y pastorales que ayuden a los integrantes de una familia a resolver sus problemas y enfrentar sus desafíos. El tema anterior se trató del Matrimonio fundado sobre la roca, el tema de hoy, es muy similar. Abordaremos la sexualidad desde los fundamentos que rigen la vida sexual del ser humano, en este caso, los principios bíblicos.

La sexualidad verdadera está bajo los propósitos de Dios, si queremos una sociedad nueva, con bases sólidas que la dirijan hacia los propósitos de Dios, entonces debemos de asumir el compromiso de vivir primeramente los principios que marca la Palabra para cumplir con la voluntad de Dios, que todos nos rijamos bajo una misma ley, que es el Evangelio.

En el principio de la creación, Dios hizo todas las cosas buenas en gran manera, en el aspecto físico y ético, y esto incluye la sexualidad. A las personas adultas, les da pena hablar o escuchar sobre la sexualidad, porque en la antigüedad se veía como tabú, como si fuera algo pecaminoso. Incluso algunos cristianos justifican la pecaminosidad del sexo con el Salmo 32 que dice: “en pecado me concibió mi madre”.

Pero la Biblia nos habla de todo lo contrario, la sexualidad es parte de la creación y por tanto es bueno. Sin embargo, el pecado humano distorsionó la esencia de la sexualidad y la pervirtió degradándola lo más bajo de los instintos y pasiones humanas. Como ejemplo les enumero los 7 pecados capitales de la sexualidad:

La Homosexualidad: Es la orientación sexual con su mismo sexo, en mujeres se le conoce como lesbianismo. Existe una controversia entre científicos si es una situación genética o parte del comportamiento. En general se afirma que es un estado que surge desde la pubertad y adolescencia cuando se define la personalidad y la orientación sexual de la persona. En un estudio serio de investigación se determinan varios tipos de homosexualidad.

La Bisexualidad: Son las personas que mantienen relaciones sexuales con parejas de ambos sexos. Es muy común el problema en matrimonios donde ha habido infidelidad por parte de uno de los cónyuges pero alguien de su mismo sexo. Se dice que en EE. UU. dos de cada cinco hombre casados tiene relaciones homosexuales, en algunos casos son relaciones temporales o casuales y en otros, duraderas.

El Intercambio de parejas: Es cuando dos matrimonios o parejas estables se ponen de acuerdo y en un acto sexual, intercambian la pareja. Esto sucede sólo en común acuerdo. 2 de cada 5 parejas que intercambian, se conocen y hasta tienen cierta amistad, el resto participan en un programa de intercambio donde ofrecen ayuda psicológica antes y posterior al intercambio.

La Prostitución: Es el fenómeno social más antiguo de la sociedad, desde la antigüedad no sólo se practicaba como un preludio en el varón ante el matrimonio para que llegara más adiestrado. También llegó a ser parte de las prácticas religiosas. En nuestros tiempos se dan en todos los niveles socioeconómicos con fines comerciales o con la finalidad de conseguir un puesto o aumento de sueldo. En las empresas privadas y públicas se practica mucho, en el medio artístico se da y por supuesto también en el matrimonio, con la finalidad de conseguir un beneficio personal.

La Violación: Es forzar a una persona a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad, puede ser por medio de la violencia o por medio de la manipulación psicológica. Las mujeres y los niños son los blancos principales de la violación.

El Acoso Sexual: Es la hostigamiento y la presión a que una persona seda a tener relaciones sexuales con un superior en funciones. Se da mucho en las escuelas, en las empresas y también en el hogar. Cuando es el padre o la madre, se le conoce como incesto.

El Adulterio: Es el problema que estamos abordando, la infidelidad de una de las partes en el matrimonio, el tener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Vean estas estadísticas:

- El 72% de las 56 sociedades más importantes del mundo, la infidelidad es altamente frecuente.

- Según una encuesta reciente, el 37% de los hombres casados admite haber tenido relaciones sexuales fuera de su matrimonio. Estos datos son alarmantes, sobre todo porque “en los países latinoamericanos las estadísticas de infidelidad han aumentado”. En EE. UU. el 60% de los hombres son infieles y el 40% son mujeres.

- La nueva modalidad de infidelidad se da por internet, Un reciente estudio de marqueze.net aporta los siguientes datos del comportamiento social en Internet en el ámbito de relaciones de pareja por parte de los españoles es el siguiente:

· Un 46% de internautas españoles afirma haber cometido infidelidades en la red.

· El 60% de los que chatean considera el cibersexo como una relación sexual completa.

· El 80% afirma que el cibersexo aporta un enriquecimiento como complemento a una relación sexual plena.

Primero debes de entender cuál el plan de Dios en la sexualidad. Esto tiene que ver con el propósito de Dios para tu sexualidad. Si no lo entiendes, difícilmente estarás propicio a caer, se requiere de mucha fuerza de voluntad para no caer, pero recuerda que la Biblia dice que el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Lo primero que debes aprender…

La sexualidad es un don de Dios.

Dije al principio que la sexualidad es parte del proyecto creacional de Dios, él nos hizo a su imagen y semejanza, al hacernos, nos hizo seres sexuados, desde que nacemos hasta que morimos. ¿Quiere decir que Dios tiene sexo? No. Desde la eternidad, aún antes de que existiera todo lo que existe, Dios no estaba solo, él se tenía a sí mismo, él mantiene una perfecta relación con el resto de la trinidad, porque los tres son uno. Cuando él nos hizo, nos hizo con la capacidad de relacionarnos unos a otros, de vincularnos en afecto, en familiaridad, en compañerismo, en comunicación, en intercambio de experiencias, todo esto es posible por medio de la sexualidad. La sexualidad está por encima del sexo, es más que esto. La sexualidad es la forma en que nos relacionamos todos, como hombres y como mujeres, la forma en que vemos el mundo, la forma en como nos comunicamos, nuestra personalidad, la interacción social, la misma socialización, es parte de nuestra sexualidad, no la podemos separar de nosotros mismo. Por eso, lo que Dios creó, lo hizo perfecto y bueno, pero fue la entrada del pecado que hizo que lo bueno se corrompiera.

La mejor expresión de nuestra sexualidad es a través del sexo, del coito con nuestra pareja, porque en un acto sexual entran en juego de manera simultánea, nuestra personalidad, nuestros valores, nuestros sentimientos, emociones, es comunicación sin palabras. Es el cuerpo entero, los gestos; es la fusión de nuestro yo con el otro. Por eso, el acto sexual lo creó Dios no sólo para la procreación, sino para que tengas placer con tu cónyuge, el coito sólo está reservado para el matrimonio, Dios no aprobará las relaciones homosexuales, ni ninguna otra fuera del matrimonio como el adulterio y los que lo practican, están fuera del plan de Dios. Observa este texto: Aléjate de la adúltera; no te acerques a la puerta de su casa, para que no sacies con tu fuerza a gente extraña, ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos. Porque al final acabarás por llorar, cuando todo tu ser se haya consumido… Bebe el agua de tu propio pozo… ¡Bendita sea tu fuente! ¡Goza con la esposa de tu juventud! Es una gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo! ¿Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adúltera? ¿Por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena? Proverbios 5:8-20.

Este es el plan de Dios para la sexualidad, esto es lo que quiere Dios que hagamos, que nos enfoquemos única y exclusivamente en la pareja que Dios nos dio. Si hay problemas en el matrimonio, hay muchas soluciones para resolverlos pero no la infidelidad. Si no hay satisfacción sexual, existe mucha orientación y consejería al respecto, pero no la infidelidad; si no hay un nivel sano de comunicación, hay técnicas de aprendizaje para fortalecer la comunicación, pero no la infidelidad; el camino menor indicado para resolver nuestros problemas, es la infidelidad. Por eso Jesús dice: Si lo que ves con tu ojo derecho te hace desobedecer a Dios, sácatelo y tíralo lejos… Si lo que haces con tu mano derecha te hace desobedecer, córtatela y tírala lejos. Es mejor perder una parte del cuerpo y no que todo el cuerpo vaya al infierno. Mateo 5:29-30.

Este texto no se aplica de manera literal, sino, gran parte de la humanidad andaría tuerta, coja o manca. Jesús dice que debes de enfocarte en personas equivocadas, sino única y exclusivamente en tu pareja. Muchas veces es el ego, el orgullo puede hacer que busques una relación extramatrimonial, pues es preferible sacrificar tu ego, que tu matrimonio y tu vida espiritual; es preferible sacrificar tu pasión equivocada, tu falsa hombría, tus sentimientos de inferioridad, tus complejos de conquistador. Identifica qué podría empujarte a una infidelidad y mejor sacrifícala, antes que tires a la basura lo que Dios ya te dio. Porque la infidelidad es menospreciar la bendición que Dios te dio, tu cónyuge es una bendición aunque tengas problemas porque fue dado por Dios.

En los propósitos de Dios, la sexualidad dentro del matrimonio tiene grandes beneficios y bendiciones, la sexualidad en el plan de Dios, nos produce crecimiento en todos los aspectos: espiritual, emocional, sexual, psicológico, personalidad. Dentro del plan de Dios.

La sexualidad promueve…

Fortalecimiento de la Integridad.

La sexualidad en el matrimonio es una realidad unificadora del ser humano e integra el cuerpo, la mente y el espíritu. La sexualidad sólo será posible vivirla de forma madura, plena y satisfactoria si llega a esta integración en la totalidad de la persona. La sexualidad en el matrimonio nos lleva a integrarnos en una sola carne, pero comienza con el corazón. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la ley solamente en vida? Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. Romanos 7:1-2. Mientras vivan juntos y tengan relaciones íntimas, hay integración, la fidelidad la fortalece esa integración.

Existen formas incompletas de la vida sexual en el matrimonio que alteran su estabilidad:

- Cuando se desea el cuerpo del otro por búsqueda egoísta del placer individualista, no se piensa en la pareja sino en uno mismo, su propia satisfacción; fisiológicamente está presente en la cama, pero no entrega su mente, su vida, su corazón. Se despersonaliza la relación y se utiliza a la otra persona convirtiéndola en objeto sexual.

- Entre los esposos, cuando las manifestaciones físicas como la estimulación, las caricias, el jugueteo sexual, se ven como tabú o represión y temor a lo sexual, hacer perder el festejo del placer. En este caso se niega en la pareja los signos de la corporeidad, de la ternura y del amor. Se reprime la necesidad de manifestar el efecto por lo sensual, lo erótico.

- Cuando se comparte el cuerpo pero no el corazón o el alma. Se vive sólo provisionalmente un amor coital, pero tarde o temprano la persona se aburre y busca en otros, nuevas experiencias coitales.

La sexualidad promueve…

Exigencia de Unicidad.

La sexualidad tiene una orientación natural hacia el encuentro de la pareja. Y este encuentro sólo puede ser posible cuando el cariño mutuo los haga optar por compartir la vida misma, entregándose uno a otro en totalidad y sin restricciones. A esta integración total se le llama unicidad. La meta de la pareja cristiana es que su matrimonio esté fundado en el amor unificado que se manifiesta en la fidelidad total de ambos y la entrega para siempre de toda la vida. Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella… De igual manera, los esposos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama… Porque somos miembros de su cuerpo. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Efesios 5:25-31

Cuando la pareja vive esa unicidad, porque ha logrado ser una sola persona, un cuerpo, una mente y un espíritu, le será casi imposible la ruptura o la traición de uno al otro. Nadie que ha llegado a ser “una sola carne” puede traicionar al otro sin traicionarse así mismo. Nadie que ha llegado a ser una sola carne con otra, puede romper y alejarse sin que el otro se lleve parte de su pareja.

La sexualidad promueve…

Realización del Amor.

Sería mejor decir que la sexualidad exige “hacer o crear el amor”, pero no en el sentido de la relación sexual. Realizar el amor es hacer que exista el amor en la vida, en la historia, en la sociedad, en la cultura, en toda la realidad del hombre a nivel individual, de pareja y sociedad. La pareja tiene como misión hacer que su amor no sólo es tener hijos, significa ser creativos en la manifestación ante el mundo. El amor en el matrimonio hace que siembre existan milagros, hay perdón, ha vitalidad, hay sentido en la vida. Si hubiera infidelidad, el amor puede reparar el daño cuando hay arrepentimiento y cambio de actitud del infractor.

Termino con un texto que te motivará a cuidar tu matrimonio: Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. Hebreos 13:4.

Pastor Alberto Arenas Mondragón

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