Somos la Iglesia Nacional Presbiteriana "Gethsemaní", una comunidad renovada por el Espíritu Santo y formada por creyentes que desean servir a Dios y a la comunidad que nos rodea. Esta Iglesia es un huerto de descanso, paz y consolación para ti y todo aquel que lo necesite.

UN MATRIMONIO FUNDADO SOBRE LA ROCA

Mat 7:24-27 El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme. "Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida". El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme. "Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida".

Hablar sobre el matrimonio y la familia, son temas que nos interesan por la urgencia de abordar y solucionar problemas que se presentan dentro del seno familiar. Existen ciertas problemáticas que debemos abordar acerca del matrimonio y en la familia en general:

  1. El control de los roles en la vida familiar
  2. La falta de compromiso unos con otros
  3. La falta de respeto a la individualidad
  4. La crisis de autoridad
  5. La falta de amor entre los miembros

En la creación, Dios estableció un proyecto óptimo para las relaciones de un hombre y una mujer en el plano del matrimonio y la familia. En los dos relatos de Génesis, se marca el modelo creacional y funcional para el ser humano.

Ahí encontramos el concepto bíblico fundamental de la persona humana y de su valor: hombre-mujer hechos a imagen y semejanza de Dios, entendiéndose por ello que Dios ha dejado algo de sí mismo en el ser humano, lo cual le da una dignidad especial.

I. La Creación del Matrimonio.

Cuando Dios creó al ser humano a su imagen y semejanza, los hizo con igualdad y al mismo tiempo, diferentes.

  1. Seres Iguales:

Génesis 1:26-27 …y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó. La igualdad es percibida en el texto de Génesis al menos en tres aspectos:

a. En su Condición. Ambos son hechos a imagen y semejanza, en ambos deja su huella divina. Esta igualdad les permite relacionarse. Si el uno no ve en el otro la imagen de Dios, entonces la posibilidad de relacionarse y, en consecuencia, de comunicarse desaparece, pues ya no se ven como iguales. La condición de igualdad les permite respetarse hombre y mujer.

b. En su Vocación. Ambos reciben el mandato de señorear la tierra, a ambos Dios les confía la tarea de la mayordomía de la creación; a ambos Dios les confía, les encarga la reproducción y el cuidado de los hijos, así que ambos se necesitan.

c. En su Satisfacción. Hombre y mujer son hechos de tal manera que la mutua aceptación, recibimiento y goce son posibles. Para su satisfacción, hombre y mujer se aceptan.

  1. Seres Diferentes:

Su diferencia le permite individualidad y crecimiento. Su diferencia puede apreciarse sobre todo en su sexualidad y en su complementariedad.

a. Hombre y mujer son creados seres sexuales varón y mujer. Esta diferencia no radica únicamente en su constitución física, sino también en su forma de ser, de percibir el mundo, de reaccionar, a un nivel en donde ambos aprecian el ser distintos.

b. La diferencia sexual da a lugar a la diferencia funcional, entendida en términos de complementariedad y no de competencia. El uno tiene lo que el otro carece y viceversa. Esta diferencia hace posible el enriquecimiento mutuo, la eficiencia y el desarrollo de una relación funcional entre hombre y mujer.

Una vez creados, hombre y mujer son vistos por Dios como “buenos en gran manera”. Notemos que el texto bíblico intencionalmente atribuye estas diferencias a la Creación, es decir, el diseño de Dio, y no las ve como estructuradas por la cultura.

II. La Ruptura del Proyecto Divino.

Génesis 3 nos muestra a una humanidad que cruzó las fronteras trazadas por el Creador, lo cual repercutió en la experiencia de distorsión de la imagen de Dios. El ser humano pretendió dejar la imagen de Dios para convertirse en Dios y esto significó la entrada de la muerte Génesis 2:17 Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás.» la cual afectó la capacidad de relación del ser humano. Ahora, hombre y mujer se esconden de su Creador aunque continúan oyendo su voz, no porque Dios se muestre condenatorio, sino porque el hombre y la mujer ya no pueden aceptarse a sí mismo, son conscientes de que estaban desnudos.

Ahora se acusan y se distancian, es decir, ya no se ven como iguales el efecto se ve en el manejo de las diferencias; estas pierden, su carácter de idoneidad y complementariedad y se convierten en motivo de conflicto. La mujer, antes vista como compañera, ahora es la causa del problema: “… la mujer que me diste por compañera…” (3:12). El varón deja de ser el compañero que la miró acertadamente, conforme al proyecto de Dios y, en consecuencia, la recibió (2:23); ahora se convierte en un ser acusador, incapaz de asumir su responsabilidad y manejar su autonomía; la autonomía de la mujer quedará sujeta a la autonomía del varón. La caída, entonces, afectó la base misma del matrimonio y la familia.

III. Dios Reconstructor del Matrimonio.

Dios concibió un plan de redención para la humanidad anunciando ya en el mismo contexto de la caída Génesis 3:15 Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.»

La presencia de Jesucristo en la historia marca el advenimiento de una nueva era, el Reino de Dios, que viene a restaurar la imagen de Dios en el nuevo ser humano.

La nueva era en Cristo rompe con las divisiones dadas a lo largo de la historia (etnia, educación, sexo, clase, etc.) desaparecen, porque en Cristo “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer” Gálatas 3:28.

A través del Reino, Dio ha traído un modelo y recursos que servirán como instrumentos para restaurar y reconstruir al matrimonio.

  1. El Modelo.

La base la encontramos en Efesios 5:21-33, donde Pablo hace una relectura de Génesis 1 al 3. Sostiene la igualdad y la diferencia del hombre y la mujer que los lleva a la experiencia de la unión: “y los dos serán una sola carne” (5:31). Lo novedoso de la reflexión de Pablo es que pone la relación de Cristo en la Iglesia como modelo a seguir en la vida matrimonial.

a. Implica un Motivo: Efesio 5:25 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. El trato entre esposo y esposa está mediado por el amor. El hombre ve en la mujer un motivo de amor, así como Cristo ve la Iglesia. El hombre está llamado a amar a la mujer, así como Cristo amó a la Iglesia. Este amor es una acción, una decisión de la voluntad del otro que provoca en mí acciones y no sólo sentimientos. Amar es entrega, estar dispuesto a entregar mi ser para valorarme y valorar al otro, hago disponible lo que soy y mi presencia para que el otro cuente conmigo, y en ese encuentro ambos hallamos la realización.

b. Ofrece un Ideal: el hombre ha de buscar para la mujer lo que Cristo busca para la Iglesia: Efesios 5:26-27 santificarla… a fin de lograr una Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante”. Queda descartado el buscar una sirvienta, oficinista, un objeto de satisfacción sexual particular o una madre para sus hijos. Al formar una sola carne, busca la promoción de ella, es decir, el estímulo para su crecimiento y la conservación de su identidad. Sólo así el varón inspirará respeto (5:33) en su mujer y ésta, a su vez, valorará al hombre.

c. Brinda una Estructura: Efesios 5:23 Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza y salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo. El marido es cabeza de la mujer, pero cabeza en griego no significa jefe, autoridad o liderazgo y sometimiento. En el N. T. cabeza es metáfora que usó Pablo para referirse como “origen” o “fuente de vida”. La función de la cabeza es hacer que el cuerpo crezca, se nutra y se desarrolle. Es la fuente de vida la que permite el crecimiento. El cuerpo responde al crecer en el amor. De la manera que Cristo es cabeza de la Iglesia para hacerla crecer en amor, cuidado y alimento, así el hombre debe ser con su mujer. Al llamar al hombre cabeza, el Espíritu Santo está reconociendo que el varón es la fuente original de la vida de la mujer en la creación, el instrumento de vida.

Pastor Alberto Arenas Mondragón

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